El canto que bajó de las tribunas en el Argentina-Perú sub 19 que nadie esperaba
Argentina no podía con Perú y la tribuna del Coloso reaccionó con el canto más duro del folclore. Lo que pasó después en la cancha dejó ese reclamo sin argumentos.
La selección argentina sub 19 se metió en la final por la medalla dorada de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 con un gol agónico de Santiago Espíndola en la última pelota, pero lo que quedó resonando en el Coloso Marcelo Bielsa no fue solo el festejo: desde las tribunas había bajado, minutos antes, el canto más filoso del folclore futbolero argentino.
Faltaban diez minutos cuando el reloj marcaba los 35 del segundo tiempo y Argentina seguía empatada 0 a 0 con Perú. El equipo de Diego Placente no encontraba la llave para abrir a un rival que había ganado su grupo y que, lejos de replegarse, le presentó batalla a los locales.
Fue en ese tramo cuando la televisación de TyC Sports captó con su sonido de ambiente el momento que La Capital registró desde el estadio: la tribuna entonó el clásico "Jugadores, la concha de su madre, a ver si ponen huevo, que no juegan con nadie", un canto que pide actitud a los propios y denigra al rival de turno.
El relator, al notar los agravios, dejó silencios para exponer una situación que, en un partido de juveniles, cuesta entender.
Un contexto que las tribunas ignoraron
Los Juegos Suramericanos forman parte del ciclo olímpico y, por reglamentación del Comité Olímpico Internacional (COI) y de la Organización Deportiva Suramericana (Odesur), Rosario recibió a las selecciones juveniles sub 19 que buscan un lugar en los próximos Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Del proceso se ocupa Placente, exjugador de la selección argentina y cercano a Lionel Scaloni, con jóvenes promesas como Ian Subiabre, de Tigre, o el rosarino Franco Domínguez, de Estudiantes de La Plata. A la tribuna del Coloso, ese contexto pareció importarle poco.
La bronca no encontró respuesta
El canto forma parte del folclore del fútbol argentino desde hace años: expresa el malestar de los hinchas cuando el equipo no los representa en la cancha. Con la selección, en todas sus divisiones, casi nunca se había escuchado, y menos en la última década. Por eso sorprendió que apareciera en Rosario.
El reclamo, además, no tuvo correlato con lo que pasaba en el campo. La sub 19 había tenido una primera fase dubitativa: derrota en el debut con Paraguay, triunfo en el clásico rioplatense ante Uruguay y un empate agónico frente a Venezuela que le dio el boleto a las semifinales.
Ante Perú, segundo de la zona B contra un rival que había sido primero del grupo A, Argentina dominó de punta a punta: acumuló 24 tiros al arco en los 90 minutos reglamentarios, casi un remate por minuto, y salvo alguna corrida aislada de un osado peruano, no sufrió en el fondo.
Con ese panorama, el canto que pedía actitud e insultaba a los propios jugadores, además de denigrar a los peruanos, quedó sin sustento. Argentina hizo todo para ganar y lo consiguió sobre el final, con un golazo de Espíndola que desató el festejo y selló el pasaje a la final por el oro.
El famoso "jugaaadores...", tantas veces destacado en redes sociales, se coló así en un torneo sub 19 internacional para exigirle a pibes casi sin rodaje en primera división un resultado que muchas veces queda por detrás de la excelencia, la amistad y el respeto que pregona el olimpismo.
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