El cáncer que mata a 23 argentinos por día: por qué la mayoría lo descubre cuando ya no hay cirugía
El papa León XIV lo detectó a tiempo y pudo operarse. En la Argentina, en cambio, la mayoría de los pacientes con cáncer de pulmón llega al diagnóstico cuando ya no hay cirugía posible. Los oncólogos apuntan a las demoras del sistema de salud y a la falta de un programa de detección temprana.
El caso del papa León XIV volvió a poner el cáncer de pulmón en el centro de la escena mundial. Pero mientras el Vaticano confirmó que el nódulo se detectó a tiempo, en fase temprana, y que pudo extirparse quirúrgicamente, en la Argentina la realidad es muy distinta: se trata del tumor que más muertes provoca y la mayoría de los pacientes llega al diagnóstico cuando la enfermedad ya está avanzada.
Los números son contundentes. Según los últimos datos consolidados del Ministerio de Salud de la Nación, en 2024 se registraron 8397 fallecimientos por tumores malignos de tráquea, bronquios y pulmón. El promedio da 23 muertes por día.
La paradoja aparece al comparar esa cifra con la cantidad de diagnósticos. De acuerdo con las estimaciones de Globocan 2024, elaboradas por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), organismo especializado de la Organización Mundial de la Salud, en el país se detectan alrededor de 12.766 casos nuevos por año. Es el cuarto tumor más frecuente, detrás de mama, colorrectal y próstata. No es el que más se diagnostica, pero sí el que más vidas se cobra.
El problema de llegar tarde
Uno de los principales obstáculos es que la enfermedad suele aparecer en la consulta cuando ya está extendida. Claudio Martín, expresidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC), explica que muchos pacientes reciben el diagnóstico después de manifestar síntomas propios de una enfermedad avanzada, a diferencia de lo que ocurre cuando un estudio por imágenes detecta un nódulo pulmonar antes de que dé señales clínicas.
El caso del Papa, justamente, representaría lo opuesto: según informó el Vaticano, el nódulo se descubrió durante controles médicos de rutina, en una fase temprana y bien localizada, lo que permitió indicar su extirpación quirúrgica.
“El cáncer de pulmón suele diagnosticarse en estadios avanzados, cuando ya no es posible realizar una cirugía. Muchas veces el paciente consulta por cansancio, tos o expectoración, pero también puede presentar síntomas provocados por metástasis, como dolor óseo, dificultad para respirar por acumulación de líquido en la pleura o manifestaciones neurológicas”, señaló Martín.
A esa dificultad se le suma otra: las demoras en el acceso al sistema de salud. El especialista advierte que la situación es especialmente preocupante en los hospitales públicos, donde los tiempos para conseguir consultas, estudios diagnósticos y procedimientos como endoscopías o punciones pueden estirarse demasiado.
“En la Argentina, y esto lo veo mucho más en el hospital público que en la práctica privada, los pacientes tardan demasiado desde que comienzan con los síntomas hasta que reciben el diagnóstico. Cuando finalmente llegan al oncólogo, muchas veces su condición clínica ya es peor y eso reduce sus posibilidades de afrontar los tratamientos en mejores condiciones”, advirtió.
Las cifras que explican la magnitud
Los registros de Estadísticas Vitales, elaborados por la Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS), permiten ver la evolución reciente. En 2023 se habían registrado 8536 fallecimientos por tumores de tráquea, bronquios y pulmón, frente a los 8397 de 2024. La diferencia equivale a 139 muertes menos, una reducción del 1,6%.
La comparación con otros tumores ayuda a dimensionar el peso del cáncer de pulmón. Según el análisis del Instituto Nacional del Cáncer (INC) correspondiente a 2024, de las 59.537 muertes por cáncer registradas en el país, 8378 se atribuyeron al cáncer de pulmón, aproximadamente el 14% del total. Le siguieron el colorrectal, con 7455 fallecimientos; el de mama, con 5912; y el de próstata, con 3483.
La distribución también cambia según el sexo. Entre los hombres, el cáncer de pulmón es la principal causa de mortalidad por cáncer. Entre las mujeres, en cambio, el primer lugar lo ocupa el de mama.
Las estimaciones internacionales permiten además comparar la situación local con la de otros países sudamericanos. La Argentina presenta una de las tasas estimadas de incidencia más elevadas del grupo analizado. Según Globocan 2024, la tasa ajustada por edad alcanza los 19,2 nuevos casos por cada 100.000 habitantes, por debajo de Uruguay (28,7), pero por encima de Brasil (13,9), Chile (11,5), Paraguay (10,3) y Bolivia (8,9).
Esas diferencias regionales pueden estar vinculadas con factores como los patrones históricos de tabaquismo, otras exposiciones ambientales y laborales, y las características de los sistemas de diagnóstico y registro. Por eso, las estimaciones deben leerse teniendo en cuenta las particularidades epidemiológicas de cada país.
Tabaco, detección temprana y acceso a tratamientos
El tabaquismo sigue siendo el principal factor de riesgo conocido para desarrollar cáncer de pulmón, aunque la enfermedad también puede afectar a personas que nunca fumaron. Entre otros factores asociados figuran la exposición al humo de segunda mano, al radón, a determinados agentes laborales y a la contaminación del aire.
En los últimos años, los avances en terapias dirigidas contra alteraciones moleculares específicas, la inmunoterapia y las técnicas quirúrgicas y radioterápicas ampliaron las opciones terapéuticas para distintos grupos de pacientes.
El Instituto Nacional del Cáncer señala que la mortalidad por cáncer de pulmón muestra una tendencia descendente durante la última década, especialmente entre los hombres. Según el organismo, la tasa de mortalidad masculina se redujo un 36% entre 2014 y 2024. Aun así, los varones siguen concentrando aproximadamente el 61% de las defunciones por esta enfermedad, mientras que más del 80% de las muertes ocurre en personas de 60 años o más.
Martín destacó que, pese a la elevada mortalidad, algunos países desarrollados lograron reducirla gracias a la incorporación de nuevas terapias y a la expansión de las estrategias de detección temprana.
“En países como Estados Unidos se observó un descenso de la mortalidad por cáncer de pulmón que se atribuye tanto a las terapias dirigidas y la inmunoterapia como al mayor uso de métodos de detección precoz. La tomografía permite encontrar tumores cuando todavía son nódulos pequeños, potencialmente operables y con mayores posibilidades de curación”, sostuvo.
Sin embargo, el especialista considera que la Argentina todavía enfrenta dificultades importantes para incorporar ambas estrategias de manera amplia. Por un lado, señaló la ausencia de un programa nacional consolidado de detección temprana mediante tomografía de baja dosis para personas de alto riesgo. Por otro, advirtió sobre las barreras de acceso a los tratamientos más innovadores, una situación que afecta especialmente a los pacientes atendidos en el sistema público, aunque también se presenta en el sector privado.
“En la Argentina ninguna de estas dos estrategias se adoptó de manera amplia. No contamos con un programa claro de detección precoz del cáncer de pulmón y todavía existen muchas dificultades para acceder a terapias dirigidas e inmunoterapia. Esa combinación probablemente explique por qué no observamos una reducción de la mortalidad comparable con la de otros países”, concluyó.