El cáncer de mama cambia de estrategia: por qué ahora se aplican menos terapias y no más

Una médica del Instituto Alexander Fleming coordina un programa que llevó cinco años de desarrollo y que hoy cambia la vida de pacientes oncológicas. Lo que descubrió sobre el ejercicio y lo que la ciencia desmintió sobre el brazo afectado.

· 8 min de lectura
El cáncer de mama cambia de estrategia: por qué ahora se aplican menos terapias y no más
El cáncer de mama cambia de estrategia: por qué ahora se aplican menos terapias y no más

En el Día Mundial del Cáncer de Mama, los especialistas del Instituto Alexander Fleming explican una tendencia que gana terreno: tratamientos más cortos, cirugías más pequeñas y menos radiación, con la misma eficacia oncológica. El objetivo es claro: evitar el sobretratamiento y reducir los efectos adversos sin comprometer los resultados.

Cada 19 de octubre, el Día Internacional del Cáncer de Mama pone el tema en agenda. Y este año, la novedad no pasa por sumar más herramientas, sino por aprender a usar menos. El mayor conocimiento del tumor más frecuente entre las mujeres permitió reducir la cantidad de terapias que se aplican en cada caso, un proceso que los especialistas llaman desescalamiento.

En la práctica, significa menos cirugías, menos quimioterapias y menos sesiones de rayos. La evidencia científica respalda esta tendencia y la actividad física aparece como un aliado clave para potenciar sus beneficios.

Qué es el desescalamiento y por qué se impone

El mastólogo Federico Coló (MN 47917), director del Centro Mamario del Instituto Alexander Fleming (IAF), lo define con precisión: “Cuando hablamos de desescalamiento, nos referimos a intentar obtener el mismo control oncológico con la menor intervención posible: menos cirugía, menos radioterapia, menos quimioterapia o tratamientos más cortos”.

El especialista aclara que esta opción se ofrece solo en los casos donde la evidencia demuestra que una intervención adicional aporta poco beneficio para un determinado grupo de pacientes. El objetivo fundamental es evitar el sobretratamiento. “En los últimos años, este proceso se ha acelerado y contamos con cada vez más evidencia científica que nos ayuda a personalizar el tratamiento. Entender el riesgo particular de cada paciente nos permite disminuir los efectos adversos sin comprometer el buen resultado oncológico”, plantea Coló.

El cáncer de mama es el tumor más frecuente entre las mujeres: se diagnostican más de 20 mil nuevos casos al año en Argentina, según las últimas estimaciones del Observatorio Global del Cáncer (Globocan).

Menos bisturí, menos radiación

En el área de la cirugía surgieron intervenciones más pequeñas y técnicas más precisas que permiten disminuir al máximo los efectos indeseados, como la alteración de la sensibilidad o el linfedema. También se reducen el tiempo de duración de las operaciones, los días de internación y las complicaciones asociadas.

En radioterapia, el panorama cambió. “Actualmente contamos con una sólida evidencia que nos permite repensar los esquemas de tratamiento que se utilizaron clásicamente en el cáncer de mama. Hoy en determinados casos se ofrecen tratamientos más cortos y personalizados, e incluso en ciertos casos podría considerarse la omisión de la biopsia del ganglio centinela”, detalla Coló.

La doctora Luciana Sabatini (MN 153025), mastóloga y ginecóloga del IAF, apunta que la clave está en comprender que utilizar todas las herramientas terapéuticas disponibles no asegura un mejor resultado oncológico. “El desarrollo de drogas que actúan de forma selectiva y dirigida según el tipo de tumor, el avance de técnicas quirúrgicas menos invasivas y más precisas y el desarrollo de esquemas de radioterapia más acotados nos permiten contar con alternativas diseñadas para cada caso en particular. Lo que verdaderamente ganó terreno en los últimos años es comprender el tratamiento del cáncer de mama en forma personalizada y multidisciplinaria”, afirma.

La detección temprana, llave maestra

El diagnóstico a tiempo es una herramienta clave para optimizar los resultados y acceder a la mayoría de las técnicas de desescalamiento. Ante la aparición de un nuevo bulto o una masa dura dentro de la mama, cambios en la piel, alteraciones en el pezón, inflamación o secreciones anormales, es fundamental consultar con un especialista para verificar si la sospecha es cierta.

“De los subtipos de cáncer de mama, aquellos que llamamos luminales (es decir, que expresan receptores hormonales y no sobreexpresan una proteína llamada HER2neu) cuando se presentan en estadios iniciales son pasibles de ser tratados con técnicas más conservadoras, sobre todo en relación al tratamiento quirúrgico. Esto no significa que en otros subtipos tumorales no pueda evaluarse el desescalamiento terapéutico, cada caso debe individualizarse teniendo en cuenta no solo características del tumor, sino factores relacionados con el paciente (como la edad, enfermedades asociadas, antecedentes familiares, entre otros)”, detalla Coló.

El experto agrega que cuando el diagnóstico se realiza en estadios iniciales, las posibilidades de curación son muy altas, ya que rondan el 90%. “En estadios avanzados o incluso en aquellos casos donde existe compromiso de la enfermedad en otras partes del cuerpo, los nuevos tratamientos han logrado aumentar considerablemente la sobrevida, buscando como objetivo principal cronificar la enfermedad y asegurar una adecuada calidad de vida”, agrega el mastólogo del IAF.

El abordaje personalizado y multidisciplinario es independiente del estadio de la enfermedad. “El objetivo principal está centrado en comprender que no siempre ‘más’ tratamiento es ‘mejor’. Recibir tratamientos conservadores, acotados y personalizados permite evitar las complicaciones asociadas y los efectos indeseados de estas terapias, sin comprometer el resultado oncológico”, remarca Sabatini.

El ejercicio, del mito a la evidencia

La actividad física fue históricamente una pauta central para la prevención. Ahora, además, se convirtió en una aliada clave para las pacientes que atraviesan un tratamiento. “Es un pilar fundamental para mitigar los efectos secundarios más frecuentes de la quimioterapia y otras terapias. Practicar ejercicios aeróbicos y de fuerza ayuda a combatir la fatiga, mantener la masa muscular, evitar la ganancia de grasa y preservar el estado de ánimo y la calidad de vida. No busca reemplazar ningún tratamiento médico, sino que forma parte del tratamiento integral: mejora la condición física y mental en cada etapa del proceso”, explica la doctora Águeda M. Cotignola (MN 153025), médica clínica, deportóloga y especialista en ejercicio en oncología.

Cotignola integra el staff de internación del IAF y coordina el programa de ejercicio para pacientes oncológicos que la institución puso en marcha en enero de este año, una iniciativa única en Argentina de la que participan mayormente mujeres con diagnóstico de cáncer de mama. “El programa, que llevó 5 años de desarrollo, está creado sobre la base de las recomendaciones actuales de las sociedades científicas. Consta de sesiones planificadas de ejercicios, tanto aeróbicos como de fuerza muscular, con una modalidad progresiva semana tras semana que se adaptan a la capacidad de cada paciente. Para facilitar su desarrollo, se diseñó una aplicación móvil específica que se descarga en el teléfono celular y permite la programación y seguimiento de la evolución de cada paciente”, detalla.

Si bien la modalidad es no supervisada, se realizan reuniones informativas grupales y consultas presenciales individuales de seguimiento —previo al inicio, al mes, a los 3 y a los 6 meses— en las que se evalúa la evolución. Se miden parámetros objetivos que incluyen el peso con composición corporal (masa muscular y masa grasa), un test de caminata de 6 minutos, una prueba de fuerza muscular en las manos y una encuesta de calidad de vida. También se registra cuánto tiempo emplea la aplicación y cómo es el progreso.

“Aunque la actividad física beneficia a pacientes con diversos tipos de tumores, el cáncer de mama es uno de los sitios en el que se ha estudiado de forma más exhaustiva. La evidencia demuestra que mantenerse activa tras el diagnóstico reduce de manera drástica el riesgo de mortalidad general y de mortalidad específica por cáncer. Además, existe un beneficio muy específico y crucial en esta población: el control y la prevención del linfedema (la hinchazón del brazo que puede ocurrir tras la cirugía o radioterapia de ganglios). Antiguamente se aconsejaba no mover el brazo afectado, pero la evidencia científica actual desmintió ese mito. El entrenamiento de fuerza progresivo y adaptado es seguro, no empeora los síntomas y ayuda a prevenir la aparición de esta inflamación. Y, cuando ya está instalado, reduce el dolor, mejora la movilidad del hombro y devuelve la funcionalidad”, detalla Cotignola.

Finalizado el tratamiento, sostener una rutina activa marca la diferencia a largo plazo. Diversos estudios demuestran que realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada —caminatas a buen paso, baile o bicicleta— se asocia con una reducción en la mortalidad y una mejora significativa en la calidad de vida. Además, fortalece la salud cardiovascular y general en la etapa de supervivencia.

“La actividad física regular es una de las herramientas de prevención más eficaces y accesibles que existen. Moverse con regularidad beneficia tanto a mujeres jóvenes como a quienes ya pasaron la menopausia. Lo más interesante es que no se necesitan entrenamientos extenuantes ni de alto rendimiento para obtener esta protección. Mantener un nivel regular de actividad moderada a vigorosa es suficiente. Adoptar la actividad como un hábito es una herramienta de prevención simple, sumamente efectiva y duradera para proteger la salud mamaria e integral”, concluye la especialista del IAF.

La recomendación central sigue siendo la misma: a partir de los 40 años, todas las mujeres deben realizarse una mamografía anual. Y en caso de tener antecedentes familiares de la enfermedad, esos controles pueden adelantarse.

Más para leer

Santa Rosa: el periodista Gastón «Pampa» Leturia murió de forma repentina a los 52 años
Sociedad
Santa Rosa se prepara para días de lluvia y ráfagas de hasta 59 km/h: cuándo llegan las tormentas
Sociedad
Tienen trabajo y terreno propio, pero un número del Banco Central les cerró la puerta de su casa
Sociedad
El hospital del Barrio Federal ya atiende pediatría todos los días, pero hay tres especialidades que aún no llegan
Sociedad
Santa Isabel abre una muestra que rescata las lenguas que dieron por muertas
Sociedad
Sus hijos fueron a la presentación y se encontraron con el retrato de su padre fallecido
Sociedad