El canal imposible: la megadora de 100 kilómetros que soñó un francés para el Alto Valle

Un francés soñó con un canal de 100 km que transformaría el Alto Valle en un nuevo Nilo. ¿Por qué nunca se construyó?

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El canal imposible: la megadora de 100 kilómetros que soñó un francés para el Alto Valle
El canal imposible: la megadora de 100 kilómetros que soñó un francés para el Alto Valle

En 1912, un médico francés publicó un libro que podría haber cambiado para siempre la geografía del Alto Valle. Jacques-Amédée Dóleris imaginó un canal de riego de 100 kilómetros que convertiría el desierto en un vergel comparable al Nilo. Pero la realidad se impuso y el proyecto quedó en el olvido. ¿Qué pasó con esa idea faraónica?

El sueño de un francés en la Patagonia

Jacques-Amédée Dóleris, médico y diplomático francés, quedó fascinado con la escala de la Patagonia. En su libro El Nilo Argentino, publicado en París en 1912, difundió en Europa las obras que prometían transformar el árido valle del Río Negro en un emporio agrícola.

Su propuesta más ambiciosa era utilizar la Cuenca Vidal, hoy conocida como lago Pellegrini, no solo como contenedor de crecidas, sino como la fuente principal de un canal de riego directo que se extendería a lo largo de 100 kilómetros hasta Chichinales.

Números que asombran

El esquema de Dóleris preveía un canal de alimentación de 42 metros de ancho y un desviador de 500 metros de ancho por 12 kilómetros de largo. La capacidad de almacenamiento alcanzaría los 2.000 millones de metros cúbicos de agua.

El canal de la izquierda, el más ambicioso, debía irrigar 80.000 hectáreas iniciales. Además, se proyectaban caídas de agua de 20 metros para generar 17.000 caballos de fuerza y un túnel de 5 kilómetros para los excedentes invernales.

¿Por qué fracasó?

El ingeniero César Cipolletti, quien finalmente diseñó el sistema con el Dique Ballester y el Canal Principal de Riego, descartó la idea de usar la Cuenca Vidal como depósito de cabecera. Los costos, la dinámica de los sedimentos y las complejidades topográficas hicieron inviable el proyecto original.

La cuenca quedó relegada a su función defensiva como vaso de amortiguación de crecidas. Los túneles y centrales hidroeléctricas nunca se construyeron.

La profecía de Dóleris

Lo más sorprendente es que el propio Dóleris intuyó este desenlace. En una nota aclaratoria al final de su relato, advertía que a semejante proyecto habría que «podarle» los anexos más costosos y problemáticos para concentrarse en lo esencial: llevar agua a las tierras fértiles del valle.

Su testimonio sobrevive como una radiografía de la época de oro del diseño hidráulico, mostrando la tensión entre el sueño utópico y la realidad técnica que terminó dando forma al Alto Valle.

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