El campus que promete cambiar la vida universitaria en Bariloche: qué pasará con los alquileres
La UNRN dejaría de pagar unos doce alquileres en el centro, pero el vicerrector advierte que atraviesan el peor momento económico desde 2009 y convocó a marchar el 15 de octubre.
La puesta en marcha del nuevo campus de la Universidad Nacional de Río Negro en Bariloche no solo sumará metros cuadrados: modificará la rutina diaria de estudiantes y docentes. Así lo planteó Diego Aguiar, vicerrector de la Sede Andina, durante una entrevista en Tardes con Voz, por Voz Radio 103.7.
Según explicó, el edificio permitirá reunir a los estudiantes que hoy se reparten entre distintos puntos del centro. “Va a permitir también nuclear a los estudiantes, porque nosotros estamos alquilando varios edificios aquí en Bariloche, en la zona céntrica”, señaló Aguiar.
La idea es concentrar la actividad entre el campus y el edificio Malvinas Argentinas, en Anasagasti, y así dejar de alquilar varios de los espacios que la universidad usa hoy.
El gasto que buscan recortar
Consultado por ese gasto, el vicerrector estimó que la universidad destina cerca de 40 millones de pesos mensuales a unos doce alquileres entre Bariloche y El Bolsón. Aclaró que se trata de un cálculo aproximado, porque los contratos se van actualizando.
El nuevo edificio tendrá 14 aulas y laboratorios de física, química y óptica, que usarán estudiantes de Medicina y de las ingenierías. Las aulas estarán disponibles para las 19 carreras que se dictan en Bariloche.
“Va a ser el más grande de toda la sede”, destacó Aguiar. También valoró el diseño de la construcción, pensada para aprovechar la luz natural y usar la energía de forma eficiente, con vistas hacia la estepa y el lago.
La expectativa oficial es empezar a usarlo en marzo de 2027, con el inicio del próximo ciclo académico.
El acceso, un tema abierto
Uno de los puntos que todavía se trabaja es cómo llegarán los estudiantes. Aguiar contó que la universidad ya mantuvo conversaciones con el Municipio y la empresa de transporte, a los que entregó estimaciones del movimiento de estudiantes por día y por franja horaria.
Por ahora, los colectivos no ingresarán al predio. La parada más cercana queda a unas tres cuadras y la institución pidió ampliar la garita para quienes esperen allí.
“Está esa posibilidad de que el año que viene se evalúe si hace falta que haga esas tres cuadras el colectivo para entrar al predio o no”, explicó. La decisión dependerá, en parte, de la demanda que se observe cuando arranquen las clases.
El vicerrector también subrayó el aporte municipal para el estacionamiento, con trabajos de movimiento de suelo que, según dijo, la universidad no hubiera podido afrontar con sus propios recursos. Ahora gestiona la colocación de ripio para completar ese espacio.
“El peor momento desde que abrió la universidad”
Durante la entrevista, Aguiar contrastó la expectativa por el campus con las restricciones económicas que atraviesa la institución.
“Yo estoy en la universidad desde el primer día que abrió, de marzo de 2009”, recordó. “Te puedo asegurar que este es el peor momento desde que abrió la universidad por las restricciones que estamos teniendo”.
El vicerrector advirtió sobre las dificultades de los estudiantes para sostener sus estudios y cuestionó la pérdida de poder adquisitivo de las becas nacionales. Explicó que la UNRN hizo un esfuerzo por actualizar sus propias ayudas, aunque el presupuesto limita tanto los montos como la cantidad de beneficiarios.
También mencionó los problemas salariales de docentes y no docentes, y convocó a la comunidad a acompañar la marcha universitaria prevista para el 15 de octubre por la tarde en Bariloche, en reclamo del cumplimiento de la ley de financiamiento universitario.
Pese a ese escenario, destacó que la formación continúa y compartió dos avances: la universidad tuvo recientemente sus primeros cuatro egresados de Ingeniería en Computación y proyecta que en diciembre de 2027 se reciban alrededor de 40 médicos y médicas formados en Bariloche.
Por último, recordó que están abiertas las inscripciones para las carreras de la Sede Andina, con un cierre anticipado para Medicina y plazos hasta fines de enero para el resto de la oferta académica.
“Los jóvenes y no tan jóvenes que quieran estudiar tienen ahí la posibilidad de estudiar en una universidad gratuita, de calidad, y tener un mejor futuro”, expresó.