El camping escondido en Andrade donde el agua baja de la vertiente y el monte manda
En el kilómetro 19 de Colonia Alemana hay un camping que no se apoya en construcciones: el agua de vertiente y el monte hacen el trabajo. Está abierto todo el año y la temporada fuerte ya arranca, pero hay un dato sobre cómo se puede dormir ahí que muchos no conocen.
En el kilómetro 19 de Colonia Alemana, en Olegario Víctor Andrade, un cartel marca el desvío. A partir de ahí, el camino baja y el paisaje cambia de golpe: de un lado, lomas verdes que caen hacia el valle; del otro, cerros tapados de monte. En el medio, el agua de una vertiente que atraviesa el lugar y ordena todo lo demás.
Ahí funciona el Camping y Balneario Don Emilio, un emprendimiento familiar que abrió sus puertas en diciembre de 2022 y que no se apoya en grandes construcciones, sino en lo que ya estaba en el terreno: el monte, el agua y la vieja producción de la chacra.
Una pileta natural que sale de la vertiente
El corazón del predio es una pileta alimentada por agua de vertiente. Tiene sectores de distintas profundidades, que van desde unos 30 centímetros hasta 1,50 metros, con espacios de hormigón y la sombra de árboles frondosos. Cuando aprieta el calor, es el punto al que se va la mirada.
Alrededor hay quinchos, mesas, bancos, parrillas y una amplia zona para acampe. La postal es simple: familias que llegan con lo necesario para pasar el día, grupos de amigos que arman un asado y chicos que se entretienen con el agua y el verde. Los que madrugan tienen más de 25 hectáreas de espacio verde para una caminata matinal.
El camping también cuenta con sanitarios, duchas con agua caliente, cantina con bebidas y productos de proveeduría, y wifi de buena señal. Un detalle no menor: Don Emilio abre durante todo el año.
El paisaje, sin necesidad de excursión
Si la pileta es el centro, caminar unos metros alcanza para entender por qué el lugar tiene otra identidad. El predio está en la base de una zona de lomadas: desde ahí el paisaje se abre hacia una campiña de pasturas y, a la derecha, hacia los cerros cubiertos de monte. No hace falta contratar una excursión. Basta con caminar, sentarse bajo un árbol o buscar un punto para mirar cómo cambia el paisaje a medida que avanza la tarde.
“Misiones tiene una riqueza natural enorme. Nosotros contamos con un entorno que queríamos aprovechar y, al mismo tiempo, cuidar”, señala Emilio Mussart, propietario del camping.
Un proyecto familiar con planes a futuro
La historia del emprendimiento nació dentro de una propiedad familiar que durante años tuvo como protagonistas al monte, el agua y la producción de la chacra. La decisión fue convertir parte de ese espacio en un lugar para recibir visitantes. Con trabajo familiar se fueron acondicionando los espacios, construyendo instalaciones y aprovechando materiales y recursos disponibles en el propio establecimiento.
Hoy Emilio lleva adelante el camping junto a su hijo Braian, que se ocupa especialmente de la promoción, las redes sociales y las nuevas ideas para ampliar la propuesta. También participan su nuera en algunas tareas y su hija al frente de la cocina.
Por ahora, el alojamiento se concentra en el camping: se puede llevar carpa propia o alquilar una en el lugar. Todavía no hay cabañas habilitadas, aunque forman parte de los proyectos. La idea es avanzar por etapas, sumando infraestructura y actividades vinculadas con la naturaleza y el turismo rural, como tirolesa y paseo a caballo.
La temporada fuerte llega con la primavera y el verano, sobre todo los fines de semana.
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