El calor y la humedad encienden las alarmas por el dengue en San Juan: qué revisar en cada casa
El calor y la humedad ya se sienten en San Juan y desde el Programa de Control de Vectores lanzaron una advertencia que toca de cerca a cada familia. La clave está en lo que hagas en tu casa, pero hay un detalle que muchos pasan por alto al vaciar recipientes.
Con la llegada de los meses más cálidos y un posible aumento de la humedad, la prevención del dengue vuelve al centro de la escena en San Juan. Desde el Programa de Control de Vectores advirtieron que esas condiciones pueden favorecer la proliferación del Aedes aegypti, el mosquito que transmite el dengue, el zika y la chikungunya. Por ahora, no hay estadísticas de la temporada 2026-2027.
Qué dicen desde el organismo
Liliana Salva, jefa del Programa de Control de Vectores, explicó en Radio Mil20 que el clima actual puede anticipar lo que vendrá en verano. “En San Juan, más nublado, con mayor cantidad de humedad y, bueno, las temperaturas van a aumentar. Esto favorece muchísimo la proliferación del mosquito Aedes aegypti”, afirmó. La funcionaria aclaró que el mosquito ya está en la provincia, pero que la transmisión de enfermedades depende de que el insecto esté infectado con el virus correspondiente.
Salva subrayó que estas enfermedades se transmiten “únicamente a través del mosquito” y no de persona a persona. En ese sentido, remarcó que la prevención no es solo responsabilidad del Estado, sino también de las medidas que adopte cada familia en su vivienda. La reducción de criaderos es, según explicó, la herramienta central para limitar la presencia del vector.
Qué revisar en las viviendas
La responsable del área indicó que el Aedes aegypti es un mosquito urbano y domiciliario que busca espacios con sombra y protegidos del sol directo. Por eso, recomendó revisar floreros, plantas acuáticas, recipientes abandonados, desagües de aires acondicionados y bebederos de animales, entre otros objetos donde pueda acumularse agua. También pidió prestar atención a los recipientes que quedan en las casas cuando sus ocupantes se ausentan varios días.
Salva advirtió que los huevos del mosquito pueden quedar adheridos a las paredes de los recipientes incluso después de vaciarlos, por lo que retirar el agua no siempre alcanza. “Todo recipiente que vemos con agua estancada durante más de tres o cuatro días, debo volcar el agua, cepillar y volver a reponer agua si es necesario”, señaló. Según detalló, el cepillado es clave para desprender los huevos y no existen productos específicos que garanticen su eliminación química; el agua caliente también puede destruirlos.
Monitoreo y temporada
Los equipos comenzaron a instalar sensores de oviposición en octubre, con la colaboración de vecinos que aceptan colocarlos en sus viviendas. Esos dispositivos permanecerán durante toda la temporada, que se extenderá hasta abril del próximo año. Por ese motivo, todavía no hay datos suficientes para establecer cómo evolucionará la presencia del mosquito durante el período 2026-2027. Salva recordó que en diciembre suele observarse un pico de aumento de la población de mosquitos por el incremento de la oviposición.
Repelentes, vacuna y descacharreo
La funcionaria también se refirió al uso de repelentes y aerosoles. Dijo que pueden ayudar a prevenir picaduras, aunque su efecto es transitorio y no reemplaza la eliminación de criaderos. En un contexto en el que puede haber presencia del mosquito pero no circulación del virus, el repelente resulta útil para evitar que un mosquito local pique a una persona infectada y se contagie. “Es repelente, no mato al mosquito”, aclaró.
Finalmente, Salva mencionó la vacuna contra el dengue y señaló que requiere anticipación, además de no estar indicada para toda la población. Indicó que existen restricciones para determinados grupos, entre ellos las personas inmunosuprimidas y las embarazadas. A eso sumó el descacharreo, tarea que involucra a los municipios para retirar objetos en desuso capaces de acumular agua. En paralelo, recordó que la evolución de la temporada dependerá de factores ambientales y de la circulación del virus, mientras se esperan los primeros datos de los sensores.