El bono de los jubilados sigue en $70.000: lo que ya no se puede comprar con él
El bono de $70.000 sigue igual desde marzo de 2024, pero la inflación le comió el valor: cuánto se resignó y a quiénes alcanza en noviembre.
El Gobierno confirmó la continuidad del bono de $70.000 para los jubilados y pensionados, pero el refuerzo sigue congelado desde marzo de 2024, cuando se creó por el Decreto 177/2024. La inflación acumulada en ese lapso licuó su valor real y cada mes alcanza para menos.
La asistencia se mantiene en pesos sin actualización nominal, pese al aumento sostenido de los precios. Así, el bono conserva su valor nominal pero pierde poder de compra mes a mes, una merma concreta para quienes lo usan para completar sus ingresos.
Un refuerzo que no sigue a la inflación
El congelamiento también implica que el bono no acompaña la evolución de los haberes previsionales ni compensa automáticamente el impacto de la inflación. El deterioro, entonces, no se limita al monto: afecta la capacidad de los adultos mayores para cubrir gastos esenciales como alimentos, medicamentos, alquileres, servicios y transporte.
Según la normativa oficial, el beneficio alcanza a titulares de prestaciones contributivas, la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) y pensiones no contributivas por vejez, invalidez, madres de siete hijos o más, además de otras pensiones no contributivas y graciables abonadas por la ANSES. Para cobrarlo, las prestaciones deben estar vigentes durante noviembre.
El decreto establece que el bono es de carácter no remunerativo, no está sujeto a descuentos y no se computa para otros conceptos. El monto de $70.000 permanece sin cambios desde marzo de 2024, mientras la inflación acumulada en ese período redujo de forma significativa su valor real. La pérdida exacta de poder de compra debe medirse con los índices oficiales de precios.