El Bolsón: la pareja que baila folklore rionegrino en universidades de EE. UU. y va por un título que nunca lograron

¿Qué les falta a los bailarines de El Bolsón que ya llevan el folklore rionegrino a universidades de Estados Unidos? La respuesta está en un escenario de Córdoba, donde ya rozaron la gloria dos veces.

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El Bolsón: la pareja que baila folklore rionegrino en universidades de EE. UU. y va por un título que nunca lograron
El Bolsón: la pareja que baila folklore rionegrino en universidades de EE. UU. y va por un título que nunca lograron

Andrés Escurra y Lorena Chiavarino llevan el folklore de Río Negro a universidades de Estados Unidos y, al mismo tiempo, persiguen un objetivo que se les viene resistiendo: el título máximo del Festival Nacional de Malambo de Laborde, en Córdoba.

La pareja de El Bolsón viaja cada mayo a Nueva York, Washington y Utah para dictar seminarios de danza tradicional. En Utah trabajan con la Universidad Brigham Young, donde colaboran con el ballet Living Legend y capacitan a integrantes de la fundación Manos a la Obra y del grupo Relaciones Originarias. En Washington y Nueva York los convocan agrupaciones de argentinos radicados hace décadas, como Río de la Plata y Renacer, y participan del Festival Argentino de Washington, que este año llegó a su edición 39 y que en 2026 cumplirá 40, con la pareja ya invitada.

«Ellos tienen tal fanatismo por lo nuestro, y creo que ese fanatismo, esas ganas, son las mismas que las nuestras, pero la nostalgia de ellos de estar lejos como que les da algo especial, que nosotros al tenerlo acá todos los días a veces no lo valoramos tanto», reflexiona Andrés en diálogo con Río Negro.

Del Bolsón a las aulas estadounidenses

Andrés tiene 41 años y se formó en el ballet Tolkeyén de Bariloche. Lorena, de 45, es oriunda de Olavarría y llegó a la danza tradicional en un grupo de su ciudad natal. Ambos empezaron a bailar a los seis años y desde hace doce comparten escenario y proyectos culturales.

Los seminarios reúnen entre 20 y 40 personas por encuentro, en su mayoría integrantes de comunidades latinas o hijos de inmigrantes nacidos en Estados Unidos. Las clases duran una o dos horas, muy distintas a los ensayos extensos que acostumbran en Río Negro. «Ser muy estratégico a la hora de armarlo, porque no tienen esa costumbre de tanto ensayo como nosotros», explica el bailarín.

Este año presentaron un seminario propio llamado Desde la Raíz, que además de la técnica trabaja el vínculo entre los bailarines, con ejercicios de conexión que incluyen aprender a mirar y abrazar al compañero de baile. En cada encuentro cierran con bailes de Río Negro, con los que buscan transmitir la geografía y el clima de la provincia, de donde surgen tanto la forma de bailar como la de vestirse.

El trabajo fue reconocido este año por el gobernador Alberto Weretilneck, que distinguió a la pareja por la trayectoria de sus giras a Estados Unidos y por la posibilidad de proyectar un viaje de una delegación rionegrina a Washington.

El balsecito y la cuenta pendiente en Laborde

Además de las giras, compiten cada enero en el Festival Nacional de Malambo de Laborde, la cita máxima de la danza tradicional en el país, donde Río Negro tiene representación fija gracias a ellos desde hace tres años. El balsecito es la danza elegida para esta nueva edición, parte de un repertorio de bailes enlazados que llegaron a la Patagonia con los inmigrantes y con el tiempo adquirieron impronta propia.

En Río Negro, cuenta Andrés, la ranchera, el paso doble, la polca y el chamamé se bailan siempre en pareja tomada, sin las coreografías sueltas típicas de otras provincias, y con el acordeón como protagonista sonoro. «Lo encontrás en una fiesta, en un cumpleaños, en una señalada, siempre está presente la guitarra y el acordeón».

Sobre el estilo, el bailarín admite que la provincia todavía está en búsqueda de su identidad en la danza. «Río Negro, al ser una provincia muy joven, estamos como todavía en búsqueda de nuestra identidad a la hora de la danza», dice, aunque destaca que el semillero de bailarines, músicos y docentes ya deja una marca: «en el resto de las provincias se empieza a nombrar a Río Negro en las finales, y eso le hace bien a la cultura y a la identidad».

Los antecedentes de la pareja incluyen el título de campeones nacionales en el Festival Nacional de Malambo Femenino de Tanti en 2022 y, el año pasado, el de pareja tradicional en el Festival de la Sierra de Tandil, además de la distinción a pareja consagración. En el Pre Laborde acumulan tres campeonatos provinciales consecutivos. En la final nacional llegaron dos veces al podio: una mención especial en su primera participación y el segundo puesto en las dos ediciones siguientes, la última este año, cuando compitieron con representantes de Córdoba y Salta.

«Más allá de que es una competencia, el hecho de estar en la final, lo que vivís, todo lo que sentís, toda una provincia apoyándote, la verdad que son sensaciones únicas», cuenta Andrés, y agrega que todos los que llegan a esa instancia trabajan con el mismo compromiso: «entonces a cualquiera que le toque levantar el trofeo máximo está bien, porque todos dejamos un montón».

Para él, «el Laborde es como si fuera el logro máximo de cualquier pareja tradicional, y estar representando a la provincia de Río Negro para nosotros es un orgullo y una responsabilidad enorme, porque sabemos que van los mejores del país». La preparación, remarca, demanda un año entero de trabajo previo.

El grupo que los acompaña está integrado por los profesores Norma Bustos y Segundo Cisterna, y por los músicos Pablo Navarrete, Nahuel Formiga y Tomás Tscherig. «Arriba del escenario somos un equipo, nosotros dependemos totalmente de ellos».

«Nuestro único vicio es el folclore»

Sostener las competencias y las giras implica un esfuerzo que la pareja asume sin ingresos propios de la actividad. «Nosotros no vivimos claramente de esto, tenemos otros laburos, y después tenemos mucha ayuda de nuestra familia, hay mucha gente que nos apoya, muchas empresas», dice Andrés, y menciona el respaldo de emprendimientos de la zona como Lago Escondido.

Lorena, además, es docente de folclore en la Escuela de Arte Popular del IUPA, en su extensión de El Bolsón. «Yo siempre digo que nosotros no fumamos, no tomamos, no jugamos, nuestro vicio es este, el folclore, tratamos de invertir siempre en esto, en la ropa, en la preparación», resume Andrés.

Con la vista puesta en la próxima edición del Pre Laborde, que se realizará del 10 al 16 de enero, el bailarín cierra con una reflexión sobre la importancia de darle visibilización no solo para ellos sino para quienes vengan después. «Nosotros no vamos a estar eternamente siendo representados de la provincia, será el momento de que vayan otros. Todos tenemos nuestro momento y hay que aprovecharlo».

La pareja de bailarines lleva más de 12 años compartiendo escenario. Foto: gentileza.

Seminario de folklore en Estados Unidos. Foto: gentileza.

Clase de danza tradicional. Foto: gentileza.

La pareja junto al gobernador. Foto: gentileza.

El balsecito rionegrino. Foto: gentileza.

Presentación en Laborde. Foto: gentileza.

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