El boleto interurbano subió, pero los empresarios avisan: "Vemos un camino sin salida"
Economía · Santa Fe

El boleto interurbano subió, pero los empresarios avisan: "Vemos un camino sin salida"

El 70% de los pasajeros viaja con franquicia y eso, según los empresarios, recarga el costo sobre el resto. Con el nuevo cuadro tarifario ya en marcha, ATAP advierte que el sistema no se arregla solo con el boleto.

El nuevo cuadro tarifario de los colectivos interurbanos de Santa Fe ya está en marcha, pero no conformó a las empresas del sector. La suba del 11,57% quedó corta frente a lo que habían pedido y, según advierten desde la Asociación de Transporte Automotor de Pasajeros (ATAP), el sistema sigue atravesando una crisis de fondo que ningún ajuste de tarifa va a resolver por sí solo.

Rodolfo Wagner, integrante de la comisión directiva de ATAP, fue quien puso los números sobre la mesa. En diálogo con RTS explicó que la recomposición solicitada era mayor y que el porcentaje autorizado por la provincia representa apenas un paliativo.

“El aumento es insuficiente porque los números nos daban 15%. Pero nos viene bien”, señaló el dirigente, que de todos modos aclaró que el alivio no alcanza para tapar los desequilibrios que arrastra la actividad.

Cómo quedó el boleto y qué fijó el decreto

La actualización se oficializó a través del Decreto N.º 2351/2026, publicado el 3 de noviembre en el Boletín Oficial. La norma estableció una tarifa mínima de $2.345 por pasajero, con IVA incluido, y previó una instrumentación escalonada de acuerdo con el sistema de pago que utilice cada empresa.

Para el Gobierno provincial, la medida responde al encarecimiento de los costos de explotación y a la reducción de los subsidios nacionales. El 11,57% se suma además a la actualización del 30,57% que se había aplicado en abril de 2026.

Los insumos que no paran de subir

Wagner detalló que las empresas deben sostener aumentos permanentes en los elementos indispensables para mantener los coches en la calle: combustible, cubiertas, lubricantes y correas, entre otros.

Ante ese panorama, el representante empresario consideró que sería más razonable aplicar actualizaciones pequeñas y seguidas en el tiempo, en lugar de esperar meses para intentar recuperar de golpe los costos acumulados.

En la misma línea, reclamó que el Gobierno nacional restablezca el Fondo Compensador del Interior y cuestionó las diferencias en el reparto de recursos para el transporte público entre las provincias y el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Según el sector, la eliminación de los subsidios nacionales al interior profundizó las dificultades económicas, a lo que se suma la caída de pasajeros y el encarecimiento de los repuestos.

El pedido que excede al boleto: una nueva ley de emergencia

Para ATAP, el problema no se soluciona únicamente con aumentos tarifarios. Wagner planteó que hay que revisar el esquema completo de funcionamiento del transporte interurbano y reclamó una nueva ley de emergencia.

“El sistema interurbano sigue en crisis. Necesitamos una nueva ley de emergencia. Acá vemos un camino sin salida si seguimos así. Hay que rediscutir el sistema de transporte”, afirmó.

El dirigente ubicó la pandemia como un punto de quiebre, aunque aclaró que las dificultades venían de antes y estaban atadas a un modelo que durante años se sostuvo con subsidios para mantener bajo el precio del boleto.

“Totalmente, a lo largo de los años se fue transformando el sistema. Un quiebre grande fue la pandemia, pero igual antes veníamos de 20 años de subsidiar el precio del boleto, entonces la gente, al tener un boleto barato, viajaba mucho. Hoy no se hace realidad”, explicó.

Según su análisis, la quita de subsidios y el traslado de una porción mayor de los costos a la tarifa cambiaron las condiciones de acceso al servicio para los pasajeros habituales.

El peso de las franquicias: quiénes terminan pagando el costo

Otro de los ejes que Wagner puso en discusión es la cantidad de usuarios que viajan con algún tipo de franquicia. Según indicó, cerca del 70% de los pasajeros cuenta con un beneficio que le permite no abonar la tarifa completa.

Para el dirigente, eso genera un desequilibrio entre quienes pagan el boleto y quienes acceden a una franquicia, y termina recargando el costo sobre el usuario habitual.

“Entonces, ¿qué pasa? Se eliminaron los subsidios, la provincia determinó que se fuera a tarifa, la tarifa se ha puesto cara quizás para el usuario habitual, normal de las empresas”, sostuvo.

Y agregó: “¿Por qué se puso? Porque el sistema está muy franquiciado. Entonces, si de 50 pasajeros que van en un coche, 30, 35 pasajeros no pagan, esos 15 que hoy están asumiendo el costo del resto están pagando una tarifa cada vez más cara, injusta”.

Desde ATAP sostienen que las empresas ya no pueden seguir absorbiendo con recursos propios el costo de los viajes con franquicia, por lo que piden revisar el esquema vigente y avanzar hacia un sistema en el que todos los usuarios abonen el servicio.

“Y nosotros creemos que la solución es que todo el mundo pague el boleto como corresponde”, afirmó.

Un ajuste que no alcanza

Mientras el nuevo cuadro tarifario empieza a aplicarse, desde el sector empresario insisten en que las recomposiciones no llegan a resolver los problemas estructurales de la actividad. La caída de pasajeros, el peso de las franquicias y la falta de fondos compensadores son parte de una discusión que, según Wagner, necesita una respuesta más amplia.

Por eso ATAP vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de una nueva ley de emergencia y de revisar las condiciones bajo las cuales se financia y se presta el servicio interurbano en Santa Fe.

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