El beneficio que salvaba el invierno sanjuanino quedó en el aire: ¿cuánto vas a pagar?
El Senado convirtió en ley la reforma de Zona Fría y miles de sanjuaninos podrían quedarse sin el descuento que aliviaba sus facturas de gas. ¿Quiénes se salvan y cuánto pagarán los que no?
El Senado convirtió en ley la reforma del régimen de Zona Fría y unos 120.000 usuarios sanjuaninos podrían perder el descuento de entre el 30% y el 50% en sus facturas de gas. El beneficio dejará de aplicarse de manera automática en buena parte de la provincia.
La decisión implica retrotraer la ampliación que se había dispuesto en 2021, cuando el régimen dejó de atender solo a las regiones históricamente frías —Patagonia, Puna y Malargüe— y sumó a más de cuatro millones de hogares de distintas provincias, entre ellas San Juan. Con la nueva ley, el criterio geográfico pierde gran parte de su vigencia y el subsidio se enfoca principalmente en la situación económica de cada hogar.
¿Quiénes conservarán el beneficio?
Según el esquema aprobado, mantendrán el descuento quienes acrediten ingresos de hasta tres canastas básicas, unos 4,7 millones de pesos de acuerdo con los valores que se usaron durante el debate. También quedarán contemplados otros grupos previstos en la norma, como las personas con discapacidad y los veteranos de Malvinas.
Para San Juan, donde el frío invernal no es una excepción sino una realidad que condiciona el consumo de energía, el cambio tendrá consecuencias concretas. El impacto pleno probablemente se advierta durante el próximo invierno, cuando aumente el consumo y las nuevas facturas permitan dimensionar el alcance real.
Lo que también cambiará en la Puna
El problema no termina en quienes pierdan directamente el descuento. Incluso los habitantes de los departamentos sanjuaninos comprendidos en la Puna, donde el régimen histórico se mantiene, enfrentarán modificaciones. El subsidio dejará de aplicarse de la misma manera sobre los componentes de la tarifa y se concentrará en el costo de generación del gas, dejando afuera parte de los costos de distribución, que tienen mayor incidencia en la factura final.
El Gobierno nacional sostiene que la medida busca ordenar los subsidios y dirigirlos a quienes realmente los necesitan. El objetivo puede formar parte de una discusión legítima sobre la política energética, pero también cabe advertir que focalizar una ayuda no significa ignorar las características climáticas y territoriales de cada región.
La cuestión adquiere especial relevancia porque el alivio prometido para las provincias consideradas cálidas en materia de electricidad fue parte del entendimiento político que permitió avanzar con la reforma. Para San Juan, en cambio, queda la certeza de un beneficio que se reduce y la incertidumbre sobre cuánto terminarán pagando los usuarios.
Será el próximo invierno cuando una decisión adoptada en el Congreso deje de ser una discusión legislativa para convertirse, directamente, en un asunto del bolsillo de los sanjuaninos.