El BCRA dejó de comprar dólares y el mercado reaccionó con un salto que no se veía desde agosto
Venía comprando dólares rueda tras rueda y este lunes no pudo. Lo que pasó en el mercado mayorista explica por qué el Central se quedó con las manos vacías y qué rol jugó Brasil en la jugada.
El Banco Central cortó este lunes una racha de 19 ruedas seguidas comprando dólares en el mercado oficial. La decisión no fue una elección: la demanda de cobertura se comió la oferta disponible y, por primera vez en casi un mes, la autoridad monetaria no pudo hacerse de divisas.
Con ese freno, el saldo positivo de octubre quedó clavado en u$s1.252 millones. Las compras acumuladas en lo que va de 2026, en tanto, se mantuvieron en u$s15.820 millones.
Una jornada de récord en el mercado
La interrupción coincidió con un volumen inusual de actividad. En el segmento de contado se negociaron u$s735,2 millones, la cifra más alta del mes. Aun así, el ingreso de divisas no alcanzó para frenar la recomposición de la demanda privada.
Los pedidos de cobertura y los pagos al exterior se llevaron buena parte de esa oferta y redujeron el excedente que, durante las semanas previas, le había permitido al BCRA sostener un ritmo aceitado de compras.
Reservas: subieron, pero por otro motivo
La ausencia de intervención oficial no impidió que las reservas internacionales brutas mejoraran. Aumentaron u$s278 millones y cerraron en u$s50.481 millones.
Según explicaron fuentes oficiales, esa mejora no vino de nuevas adquisiciones en el mercado, sino de factores de valuación favorables y de un pequeño desembolso del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El oro aportó lo suyo: avanzó 0,50% y sumó cerca de u$s25 millones. Las principales monedas, en cambio, jugaron en contra. El índice dólar subió 0,18%, el euro cayó 0,20%, la libra 0,18% y el yen 0,40%, mientras que el yuan se mantuvo estable.
La diferencia entre ambas cosas importa: un aumento del stock bruto de reservas no equivale a una mejora en la capacidad real del Central para absorber divisas del sector privado, sobre todo cuando la demanda de cobertura empieza a ganar terreno.
El mayorista, con su mayor salto desde agosto
La presión también se sintió en el tipo de cambio. El dólar mayorista avanzó $11,50 y cerró en $1.541, su nivel más alto hasta la fecha y su mayor suba diaria desde el 24 de agosto.
El movimiento arrancó desde temprano. Durante la mañana el mayorista tocó un mínimo de $1.539, ya $9,50 por encima del cierre del viernes, mientras la demanda de cobertura y los pagos al exterior seguían creciendo. Después llegó a un máximo de $1.542 y terminó apenas por debajo, pese a una recuperación parcial de la oferta sobre el cierre.
La cotización así profundizó la recuperación iniciada la semana anterior, cuando había encadenado seis subas consecutivas.
Futuros: más del doble que en contado
La presión se trasladó al mercado de futuros, donde se negociaron u$s2.140 millones, más del doble del volumen operado en contado. La curva avanzó 0,71% en promedio: 0,62% para octubre, 0,64% para noviembre y 0,66% para diciembre.
Las tasas implícitas se ubicaron en 1,73% mensual para octubre y 1,78% para noviembre.
Parte de esa demanda respondió al cierre de posiciones con vencimiento a fines de octubre y a los ajustes de instrumentos vinculados con el dólar, factores habituales de fin de mes.
El real brasileño, la sombra que se sumó
A esos movimientos se agregó la reacción de los mercados brasileños a la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva, que provocó una fuerte depreciación del real y una corrección de los activos financieros del país vecino.
La caída de la moneda brasileña incorporó una fuente extra de incertidumbre para Argentina, tanto por sus posibles efectos sobre los flujos financieros regionales como por sus consecuencias para la competitividad comercial.
Lo que todavía no se puede medir con precisión es cuánto de la suba del dólar argentino respondió directamente al resultado electoral y cuánto a la demanda de cobertura propia del mercado local.