El basural que vuelve una y otra vez al acceso del barrio Fátima y pone en jaque a un merendero
El merendero del barrio Fátima alimenta a más de 60 chicos por día, pero a metros del plato hay un basural que no se va: lo limpian y vuelve. La historia se repite desde 2005.
En uno de los accesos al barrio Fátima de Garupá, un microbasural se acumula al costado de la calle y sobre la vereda, y los vecinos ya no saben cómo frenarlo. La situación es especialmente delicada porque a pocos metros funciona un merendero que todos los días prepara comida para más de 60 chicos de la zona.
La cercanía de los residuos encendió las alarmas: hay focos de contaminación, alimañas y olores desagradables que afectan directamente la actividad del merendero y la vida diaria de las familias.
Un problema que se repite desde 2005
El barrio se inauguró en 2005 y, desde entonces, el microbasural creció sin que los esfuerzos y las denuncias de los residentes lograran erradicarlo. La dinámica se repite: apenas se limpia el sector, al poco tiempo vuelven los pilones de basura.
En las inmediaciones también funciona una cancha de fútbol donde muchos chicos practican deportes y actividades recreativas, otro espacio que queda expuesto a la contaminación y a la presencia de roedores e insectos.
Los vecinos insisten en que la solución no llega y que la acumulación de residuos se volvió parte del paisaje cotidiano, aunque cada vez más riesgosa para la salud de quienes viven, juegan y comen en la zona.