El barco que trajo el ferrocarril al Chubut: tragedias, rituales y una bitácora que resucita 140 años después
Una bitácora recién traducida revela los días a bordo del vapor que trajo el ferrocarril al Chubut: dos bebés muertos, rituales marineros y la llegada a Puerto Madryn.
El 28 de julio de 1886, el vapor Vesta atracó en el Golfo Nuevo con obreros, colonos y materiales para construir el Ferrocarril Central del Chubut. Pero la travesía desde Liverpool estuvo marcada por la muerte de dos bebés, ceremonias marineras y un diario que ahora, a 140 años, revela detalles hasta hoy desconocidos.
La bitácora perdida del reverendo Humphreys
El 27 de agosto de 1886, el periódico galés Y Celt publicó una crónica escrita a bordo por el reverendo Lewis Humphreys. Traducida este año por el Museo Pueblo de Luís, la bitácora registra día a día el viaje desde Liverpool hasta Sudamérica, con escalas en Cabo Verde, Montevideo y Buenos Aires.
Humphreys no solo anotó millas y condiciones climáticas. También dejó entrever sus inquietudes sobre la mezcla de pasajeros: "personas respetables y religiosas" debían convivir con lo que él llamó "la escoria de la sociedad". Una tensión que reflejaba los debates internos de la comunidad galesa sobre el perfil de los nuevos inmigrantes.
Dos muertes infantiles en alta mar
El 5 de julio falleció un niño de diez meses, hijo de John y Hannah Morley, de Pontypridd. El reverendo describió el funeral: la campana sonó al atardecer, las máquinas se detuvieron, y el pequeño cuerpo envuelto en lona y cubierto con la bandera británica fue entregado al océano tras el oficio religioso. "Esto causó una impresión extraordinaria en la gente", escribió.
Ocho días después, el 13 de julio, murió Maria Pierce, de cinco meses, hija de William y Edith Pierce, de Llanelli. Fue enterrada en el mar a la altura de Florianópolis, Brasil, en las coordenadas 27°22' Sur y 44°10' Oeste. Ese mismo día, una niñita sobrevivió a un accidente en su cabina al pisar la cadena del timón.
Niebla, cacería y la llegada a Montevideo
El 16 de julio, el Vesta navegaba a 182 millas de Montevideo. Al día siguiente, una densa niebla obligó a detener las máquinas. Mientras esperaban, los oficiales cazaron pájaros y focas. Finalmente, el barco fondeó frente a la capital uruguaya, donde Humphreys visitó la Oriental Telegraph Company y fue recibido por el galés Edward Jones.
En Montevideo, los pasajeros vieron otro barco cargado con materiales ferroviarios, un indicio del enorme volumen de recursos que se movilizaba entonces para obras en Sudamérica.
El fin del Vesta y su legado
Botado el 30 de abril de 1881 en Escocia, el Vesta pertenecía a la Star Navigation Company. En 1889 pasó a la flota de T. & J. Harrison, hasta que naufragó en septiembre de 1898 cerca de la isla Catalinita, frente a República Dominicana.
Hoy, a 140 años de su arribo al Chubut, la bitácora de Humphreys permite conocer no solo los datos técnicos, sino las historias humanas de quienes viajaron a bordo. El Vesta no solo trajo rieles y durmientes: trajo el inicio de una nueva etapa para la colonia galesa en la Patagonia.