El barco fantasma que duerme en el Paraná volvió a moverse: dónde quedó y por qué preocupa
El Uros-Z volvió a moverse por la creciente del Paraná y quedó varado al sur de Corrientes. Sin señalización, el casco es un peligro para quien navega por la zona, y el río podría subir aún más en los próximos días.
El Uros-Z, el buque tanque de 107 metros que lleva más de dos décadas abandonado en la costa correntina, volvió a romper sus amarras este viernes. La creciente del Paraná, que se mantiene en nivel de Alerta, lo arrastró unos 2 kilómetros hasta encallarlo al sur de la capital provincial.
No es la primera vez que ocurre. En 2018, otro pico de creciente lo arrancó de su lugar y lo hizo navegar a la deriva más de 50 kilómetros aguas abajo, hasta varar en cercanías del riacho Virá Pitá, en territorio santafesino.
El enorme casco, sin señalización ni advertencia alguna, representa un peligro concreto para la navegación. Y la amenaza podría agravarse: los pronósticos indican que el río podría crecer un metro más, lo que haría inminente un nuevo desplazamiento.
Una historia de abandono
La construcción del Uros-Z comenzó en 1993 en el astillero Corrientes SA. Se trataba de un buque tanque de 107 metros de eslora y 14,5 de manga, encargado por una compañía naviera que quebró en el año 2000, cuando la estructura estaba prácticamente terminada.
Desde entonces quedó amarrado, sin mantenimiento, y el paso del tiempo le valió el mote de “barco fantasma”. Su presencia intermitente en las aguas del Paraná se convirtió en un dolor de cabeza para las autoridades y en un atractivo para curiosos.