El barco fantasma que desapareció en 1886: 139 años después, el hallazgo que nadie esperaba
Se lo tragó una tormenta en 1886 y nunca más se supo de él. Casi un siglo y medio después, un sonar encontró algo en el lago Michigan que los investigadores no esperaban: el casco estaba casi intacto.
El F.J. King se hundió en el lago Michigan durante una tormenta en 1886. Durante casi un siglo y medio, fue una leyenda sin tumba. Hasta que un sonar encontró algo que dejó a los investigadores sin palabras.
El 15 de septiembre de 1886, el F.J. King zarpó desde Escanaba, Michigan, rumbo a Chicago con una pesada carga de mineral de hierro. Una tormenta violenta lo sorprendió y el agua empezó a entrar en la embarcación de madera, de 44 metros de eslora y tres mástiles.
Los tripulantes intentaron mantenerlo a flote, pero la situación empeoró rápido. El capitán William Griffin ordenó abandonar el barco. Todos lograron escapar en un bote auxiliar y fueron rescatados por otra nave. El F.J. King, en cambio, se fue a pique y desapareció bajo las aguas del lago Michigan.
Durante décadas, exploradores intentaron localizarlo sin éxito. Las versiones sobre el lugar exacto del hundimiento eran contradictorias y las búsquedas se volvían cada vez más difíciles. Con el tiempo, se ganó el apodo de “barco fantasma”.
El hallazgo que resolvió el misterio
El 28 de junio de 2025, un equipo de la Wisconsin Underwater Archaeology Association encontró los restos cerca de Baileys Harbor, en Wisconsin. La búsqueda combinó un sonar de barrido lateral con el análisis de documentos antiguos sobre el accidente.
En apenas dos horas de rastreo, detectaron una estructura que coincidía con las características del F.J. King. Una de las pistas clave fue el testimonio de un farero que, poco después del naufragio, había visto los mástiles del barco cerca de la costa.
Según Smithsonian Magazine, el casco estaba en muy buen estado de conservación, a pesar de haber pasado casi un siglo y medio sumergido. Los investigadores utilizaron vehículos submarinos para obtener imágenes y luego realizaron un modelo tridimensional de los restos, con el objetivo de documentar el hallazgo y registrar su estado.
El “barco fantasma” ya no está perdido. Y su historia, 139 años después, sigue sorprendiendo.