El banco paraguayo que quebró dejó a 940 argentinos sin sueldo y con una duda clave
¿Qué pasará con los salarios de octubre y noviembre de los 940 empleados argentinos de ITTI? La empresa ya avisó que no tiene los fondos y que las suspensiones sin sueldo arrancaron.
La intervención de Ueno Bank en Paraguay ya golpea fuerte en Buenos Aires: ITTI, la tecnológica del Grupo Vázquez, suspendió a parte de sus 940 empleados argentinos por 30 días sin goce de sueldo y reconoció que no tiene fondos para pagar los salarios de octubre ni garantizados los de noviembre.
La crisis financiera y política que sacude a Paraguay, y que derivó en la renuncia del presidente Santiago Peña, cruzó la frontera y aterrizó en la Argentina con consecuencias concretas sobre los trabajadores de la compañía tecnológica ITTI, que emplea a unos 940 trabajadores en Buenos Aires.
La situación quedó al descubierto a través de comunicaciones internas de Kaitel SRL Sucursal Argentina, la sociedad mediante la cual opera ITTI en el país. En esos mensajes, la empresa admitió que la intervención bancaria afectó gravemente sus mecanismos de financiamiento y que aún no cuenta con los recursos para afrontar las remuneraciones pendientes.
Suspensiones sin sueldo y un futuro laboral en vilo
La medida más drástica comunicada por la firma fue la suspensión de una parte de su personal durante 30 días, desde el 5 de noviembre hasta el 4 de diciembre inclusive. En ese lapso, los empleados afectados no deberán prestar servicios y tampoco cobrarán sus remuneraciones.
La compañía justificó la decisión en una situación de fuerza mayor derivada de la intervención bancaria e invocó los artículos 218, 219 y 221 de la Ley de Contrato de Trabajo argentina. Según explicó en uno de los correos enviados al personal, las restricciones financieras provocaron una paralización temporal de sus actividades. Sin embargo, aclaró que los vínculos laborales siguen vigentes y que los trabajadores deberán reincorporarse el 5 de diciembre, salvo que reciban nuevas instrucciones.
La empresa también se comprometió a mantener la cobertura de medicina prepaga de los empleados suspendidos y sus grupos familiares.
Por otro lado, quienes desempeñan funciones consideradas esenciales fueron notificados de que deberán continuar trabajando, aunque exclusivamente de manera remota. La empresa argumentó que necesita preservar determinadas tareas operativas y administrativas mientras intenta resolver sus dificultades financieras.
Uno de los aspectos más preocupantes es la situación salarial. Kaitel admitió que todavía está realizando gestiones para conseguir los fondos necesarios para pagar los haberes correspondientes a octubre y que tampoco tiene garantizados los recursos para afrontar noviembre. Empleados consultados por medios nacionales aseguraron que no recibieron los depósitos esperados y expresaron su preocupación por el futuro del aguinaldo y las eventuales indemnizaciones.
Hasta el momento, la empresa no informó cuántos trabajadores fueron suspendidos ni estableció una fecha concreta para regularizar los pagos.
De la expansión a la incertidumbre
El escenario actual contrasta con los ambiciosos planes de crecimiento que ITTI había anunciado en la Argentina. En agosto de 2025, la tecnológica inauguró oficinas en el barrio porteño de Belgrano, en una torre ubicada sobre la avenida del Libertador, cerca de Juramento. El espacio, de aproximadamente 1.500 metros cuadrados, había sido concebido para consolidar la presencia de la compañía en el país y acompañar su expansión regional.
Por entonces, la firma contaba con unos 850 profesionales argentinos y proyectaba continuar incorporando trabajadores. Su actividad estaba concentrada en el desarrollo de software, la ciberseguridad y la infraestructura tecnológica para las empresas del Grupo Vázquez, especialmente Ueno Bank.
La dotación llegó a acercarse a los 1.200 empleados, aunque a fines de agosto de este año se produjo una reducción de personal que, según testimonios de trabajadores, alcanzó a unas 200 personas.
La crisis bancaria terminó de alterar ese escenario. Durante los primeros días posteriores a la intervención, empleados argentinos denunciaron falta de respuestas por parte de sus superiores y de las áreas de Recursos Humanos. La incertidumbre se profundizó cuando comenzaron a llegar las notificaciones de suspensión y las comunicaciones sobre las dificultades para pagar los salarios.
Otro elemento que genera preocupación es la modalidad de remuneración. Según los testimonios recogidos, parte de los ingresos se abonaba en cuentas bancarias argentinas, mientras que otra porción se canalizaba mediante Deel, una plataforma internacional de pagos. Esta estructura abre interrogantes sobre la manera en que se resolverán las obligaciones laborales si las dificultades financieras se prolongan.
El origen del derrumbe financiero
ITTI forma parte del Grupo Vázquez, el conglomerado empresarial paraguayo encabezado por Miguel Vázquez, que desarrolla actividades financieras, tecnológicas, comerciales y agropecuarias. Ueno Bank era uno de sus principales clientes y dependía de la tecnológica para el desarrollo y mantenimiento de sistemas, aplicaciones e infraestructura digital.
La intervención del banco fue dispuesta después de que el organismo regulador paraguayo constatara que su índice de solvencia había descendido al 5,56%, muy por debajo del mínimo exigido del 12%.
La entidad concentraba alrededor del 9% de los depósitos del sistema financiero paraguayo y contaba con aproximadamente 2,9 millones de clientes, que inicialmente quedaron sin acceso a sus fondos.
La magnitud del colapso provocó una fuerte reacción política y social en Paraguay, con protestas, cuestionamientos al Gobierno y una crisis institucional que desembocó en el anuncio de renuncia del presidente Santiago Peña.
Mientras Paraguay intenta contener las consecuencias del colapso bancario, en la Argentina el foco está puesto en los trabajadores de ITTI y en la posibilidad de que las dificultades financieras se prolonguen. La compañía, que hasta hace poco presentaba al país como uno de sus centros estratégicos de desarrollo tecnológico, enfrenta ahora un escenario de paralización parcial, salarios pendientes y suspensiones.
En Paraguay, las autoridades laborales comenzaron a intervenir ante la situación de los empleados afectados por la crisis de Ueno Bank y sus empresas vinculadas. En la Argentina, en cambio, todavía no se conocen medidas oficiales específicas respecto de los trabajadores de Kaitel.
La continuidad de los puestos de trabajo dependerá, en buena medida, de la capacidad del grupo empresario para recuperar sus fuentes de financiamiento y reorganizar sus operaciones. Por ahora, la crisis que comenzó con el derrumbe de una entidad financiera paraguaya ya cruzó la frontera y dejó a cientos de trabajadores argentinos frente a un futuro incierto.