El balneario de Río Negro donde las luces del cielo compiten con los lobos marinos
¿Qué se esconde detrás de las luces que algunos dicen ver en la costa rionegrina? Un destino patagónico combina lobos marinos, acantilados y un anfiteatro natural que alimenta leyendas desde los años 80.
En la costa rionegrina hay un lugar donde el paisaje combina mar, acantilados y una de las colonias de lobos marinos más importantes de la provincia. Pero cuando cae la noche, la escena cambia: aparecen relatos de luces extrañas y fenómenos que algunos vinculan con lo inexplicable. La Lobería, a unos 65 kilómetros de Viedma, es un destino que invita a mirar tanto el horizonte como el cielo.
Un paraíso natural para los amantes de la fauna
La Lobería se encuentra sobre el Camino de la Costa, dentro del circuito que une Viedma con distintos puntos del Golfo San Matías. Su principal atractivo es la Reserva Faunística Punta Bermeja, ubicada a unos 3 kilómetros, donde se puede observar una de las colonias de lobos marinos de un pelo más grandes de la región.
Desde los miradores, los visitantes pueden acercarse a la fauna sin interrumpir el recorrido turístico. Además de los lobos, el lugar es hogar de diversas aves costeras y, según la época del año, es posible avistar otros animales marinos.
El paseo también permite descubrir piletones naturales entre las rocas, acantilados imponentes y vistas abiertas hacia el Golfo San Matías. Es un sitio que se disfruta de día, pero que adquiere un matiz especial al atardecer.
El Anfiteatro y las historias que miran al cielo
Entre las formaciones naturales que llaman la atención se destaca El Anfiteatro, un espacio rodeado por paredes de roca que, desde hace años, está asociado a relatos de fenómenos extraños. Quienes conocen la zona hablan de luces que aparecen sobre el mar, movimientos inusuales en el cielo y sensaciones particulares vinculadas a ciertos sectores del lugar.
Algunas de estas historias fueron relacionadas con supuestas características energéticas del sitio, como concentración de energía o presencia de ozono. Sin embargo, se trata de afirmaciones que forman parte de la tradición oral, no de hechos científicos comprobados.
El vínculo con la ufología
El interés por estos fenómenos no es nuevo. Norman D'Amico, fundador del Café Ufológico Comarca Viedma-Patagones, contó a Diario RÍO NEGRO que La Lobería ocupa un lugar especial en la historia ufológica de la región.
Según D'Amico, durante la década de 1980 la zona habría recibido la visita de investigadores vinculados a la ufología, entre ellos Fabio Zerpa, Sixto Paz Wells y Pedro Romaniuk. También mencionó un proyecto impulsado por el licenciado Sergio Pappatico, quien entre 2014 y 2015 trabajó en una propuesta de "turismo energético" relacionada con fenómenos observados en La Lobería.
Con el tiempo, esas experiencias se incorporaron a actividades y encuentros que buscaron ofrecer una mirada distinta sobre la costa. Según D'Amico, hubo propuestas en La Lobería, El Cóndor y otros puntos de la Comarca, incluyendo salidas nocturnas y charlas sobre el fenómeno.
El movimiento ufológico también tiene su lado de registro. Existen grupos como Dani Romero, FASE y UFO Observadores Patagónicos que realizan salidas nocturnas con cámaras y otros equipos para documentar lo que ocurre en el cielo. Algunos recorren la costa entre El Cóndor y La Lobería, otros se acercan a Cerro La Caballada y hay quienes hacen registros desde sus propias casas.
Para los participantes, la franja costera que une El Cóndor, La Lobería y Punta Bermeja es uno de los sectores donde aseguran haber visto luces o movimientos que consideran anómalos. Se trata, de todos modos, de testimonios personales, no de una confirmación científica de origen extraterrestre.
Una propuesta turística diferente
Más allá de las creencias de cada visitante, estas historias se sumaron a una oferta turística que combina naturaleza con misterio. D'Amico explica que estos espacios no solo buscan salir a buscar luces en el cielo, sino que funcionan como lugares de encuentro para personas que tienen experiencias que nunca contaron públicamente o que investigan el tema desde hace años.
"Nadie los va a juzgar", es el mensaje con el que D'Amico invita a participar de estos encuentros, pensados como espacios de conversación y escucha.
Qué tener en cuenta para visitar La Lobería
La Lobería ofrece opciones para pasar varios días frente al mar. Cuenta con el Camping y Hostel Lobería y alternativas de alquiler temporario dentro de la villa. Durante el verano, el balneario dispone de restaurante, baños públicos, kiosco, estacionamiento y camping. También hay servicio de guardavidas y, en temporada estival, un cablecarril para bajar y subir a la playa.
La Reserva Faunística Punta Bermeja, a unos 3 kilómetros, tiene miradores, un sendero interpretativo y un Centro de Interpretación Faunística. La entrada es gratuita.
Para quienes prefieran más servicios, El Cóndor es una alternativa cercana con alojamiento y gastronomía, mientras que Viedma ofrece una oferta más amplia y puede funcionar como base para recorrer el Camino de la Costa. Se recomienda reservar alojamiento con anticipación en temporada alta y llevar agua, protección solar y calzado cómodo.
Así, La Lobería se presenta como un destino con dos caras: de día, naturaleza y fauna marina; de noche, historias que llevan décadas mirando al cielo.