El avance del chikungunya en Tucumán expone fallas urbanas que nadie había contado
El brote de chikungunya revela problemas urbanos que van más allá del mosquito. ¿Qué fallas en la ciudad están facilitando la propagación del virus?
El brote de chikungunya en Tucumán ya no es solo un problema sanitario. La enfermedad se convierte en un espejo que refleja las condiciones urbanas que facilitan su propagación. Desde basurales hasta terrenos baldíos, la ciudad muestra sus puntos débiles.
Julieta Migliavacca, secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Municipalidad, explicó que “en nuestra región estamos viviendo lo que se llama tropicalización: lluvias intensas, altas temperaturas y condiciones ideales para la proliferación del vector”. Este fenómeno climático se suma a una falta de planificación urbana que viene de larga data.
¿Qué pasa dentro de las casas?
El Aedes aegypti, mosquito transmisor del chikungunya, es intradomiciliario. “Donde más encontramos criaderos es dentro de las casas”, señaló Migliavacca. Recipientes con agua y objetos en desuso son los principales focos. Incluso cuando hay un paciente infectado, los criaderos persisten, perpetuando el ciclo de contagio.
Los puntos críticos en la ciudad
A escala urbana, el problema se concentra en basurales, terrenos baldíos, chatarrerías, gomerías y cementerios. Los neumáticos fuera de uso son especialmente peligrosos por su capacidad de retener agua. A esto se suman construcciones abandonadas y espacios sin mantenimiento.
Migliavacca concluyó: “Para resolver esto necesitamos el compromiso de todos”. El chikungunya expone dónde el agua se acumula y los residuos no encuentran destino. El mosquito no crea esas condiciones; las encuentra.