El asesinato de Gaby Banach y la fuerza de una comunidad que no se rinde
¿Quién era Gaby Banach y por qué su muerte conmueve a Rosario? Voces cercanas reconstruyen su lucha, su generosidad y la deuda del Estado.
Gabriela Banach, activista travesti de Rosario, fue hallada sin vida en su casa de Cerrito al 600. El hecho, que ya es investigado como transfemicidio, sacudió a la comunidad LGBTIQ+ local, que este jueves a las 11.30 se concentrará en la plaza San Martín para exigir justicia. Su historia, marcada por la lucha y la solidaridad, deja una huella imborrable.
Conocida por todos como Gaby, era una figura inconfundible en las calles rosarinas. Se la recuerda vendiendo medias de lana en pleno febrero en la peatonal Córdoba para ayudar a un novio preso, soñando con un museo sobre la vida de las travestis y asistiendo a personas en situación de calle, a pesar de su propia precariedad. En los últimos meses, impulsaba un proyecto de cupo de vivienda para la población trans.
El testimonio de Michelle Vargas
Michelle Vargas, militante de Comunidad Travesti-Trans, reconstruye su memoria con urgencia: “La historia de Gaby es la historia de todas nosotras”. Y destaca su resiliencia: “A pesar de su vulnerabilidad extrema, atravesada por la pobreza estructural y por problemas de consumo, ella seguía acompañando a chicas que estaban en su misma situación”.
Se conocieron hace más de dos décadas en la esquina de Mitre y Pasco, frente a la Plaza Libertad, cuando ejercían el trabajo sexual. “Ella era un alto personaje de la zona, con una voz ronca muy particular, pero siempre tuvimos muy buena onda”, recuerda Michelle. Tras diez años sin verse, el reencuentro se dio en otro ámbito: “Fue hermoso encontrarnos en la militancia y no en una esquina cagadas de frío, colocadas”.
Ambas compartieron también La Casa de las Locas, un centro cultural LGBTIQ+. Michelle evoca la muerte de la madre de Gaby: “Estaba sola en la morgue haciendo los trámites; llegamos con un grupo de compañeras para ayudarla. No había parientes de sangre, pero estábamos nosotras, sus hermanas travestis”.
Una familia en la calle
Para Romina Marucco, trabajadora social y ex directora de Diversidad Sexual de la Municipalidad, Gaby “era de una generosidad absoluta”. “Le dolía el sufrimiento del pueblo y su familia era la calle”, afirma. Asegura que no era invisible para el Estado: conocía sus derechos y reclamaba ante las instituciones.
La poeta Morena García, amiga y compañera, rehúye los relatos edulcorados: “Nuestra vida no es una buena imagen para la sociedad, pero para nosotras es una fiesta”. Y elige una imagen de Gaby: “Ir contra la marea. Cuando nos ponen a sobrevivir, en lugar de apichonarnos sacamos fuerzas de la galera”.
Morena insiste en que no se trata de meritocracia: “A pesar de estar en situación de calle, con problemas de consumo y salud mental, la loca presentaba proyectos para tener más políticas públicas”. Y sentencia con furia: “No hubo una escucha responsable por parte del Estado”.
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