El artista patagónico que conquistó al jurado del Museo Nacional de Bellas Artes
Todos esperaban un reconocimiento más para la carrera de José Luis Tuñón, pero lo que llegó fue mucho más: su obra fue elegida entre más de 100 postulantes para integrar la colección del museo más importante del país. Lo que nadie imaginaba es que su arte, hecho de piedras y leyendas, terminara conquistando al jurado del Bellas Artes.
El artista santacruceño José Luis Tuñón fue elegido entre más de 100 postulantes para integrar la muestra de premiados del Museo Nacional de Bellas Artes. Su obra, Mitos Chicos, no solo representa a la región, sino que condensa años de trabajo sostenido por fuera de los circuitos tradicionales del arte.
Un reconocimiento que trasciende lo individual
La distinción no destaca únicamente el mérito personal de Tuñón. También pone en valor el trabajo colectivo y demuestra que en distintas regiones del país existen procesos artísticos que habitualmente no tienen espacio a nivel nacional.
La secretaria de Cultura, Liliana Peralta, celebró la noticia y afirmó: “Es un gran orgullo para la cultura local, José Luis viene trabajando el arte desde diferentes aristas, incursionando en pintura, dibujo, escultura y literatura. Es un honor que su obra integre la colección del museo más importante del país”.
Por su parte, Tuñón agradeció el reconocimiento a su trayectoria y destacó la posibilidad de visibilizar lo que se produce en la Patagonia. “Hay dos cosas que subrayar: el haber sostenido durante muchos años una forma de hacer arte que va a contramano de la lógica de la utilidad y de la renta, y el mérito del jurado de haber premiado que estos procesos también ocurren en la Patagonia”, indicó.
Una obra que dialoga con el paisaje y la memoria
Tuñón explicó que Mitos Chicos funciona como un compendio de mitos y leyendas. “El conjunto está compuesto por más de 30 piezas, entre ellas cantos rodados de gran tamaño y otros formatos, intervenidos desde el oficio y la cultura”, detalló.
El artista describió la obra como “el paisaje de las leyendas, donde la presencia humana siempre aparece teñida de mito. El pionero, el que intentó dejar una marca en ese paisaje tan vasto”.
Un aspecto singular del proceso: las piedras, una vez intervenidas, son instaladas y luego abandonadas en distintos espacios del campo. El registro fotográfico de ese abandono también forma parte de la obra que evaluó el jurado.
Con este premio, la Patagonia vuelve a demostrar que el arte no entiende de fronteras ni de lógicas economicistas.