El arte detrás de cada copa: cómo se hace el vino en Neuquén
Cada copa de vino neuquino esconde un proceso que arranca en la tierra y que pocos conocen. Nicolás Navío, enólogo de dos bodegas de la provincia, cuenta cómo se trabaja para que ese disfrute llegue a la mesa y por qué Neuquén ya es protagonista en la Patagonia.
Detrás de cada botella de vino neuquino hay un proceso que arranca mucho antes de la cosecha y que pocos conocen. Nicolás Navío, enólogo de las bodegas Patritti y Familia Aicardi, lo explica en el Día del Enólogo, una fecha que lo encuentra celebrando su oficio y el crecimiento de una actividad que ya es protagonista en la Patagonia.
“El vino es felicidad”, define Navío, y aclara que esa felicidad empieza a gestarse en el viñedo, cuando todavía no hay ni una gota en la botella. Para él, ser parte de ese momento de disfrute que llega después a la mesa es “enorme”.
Del viñedo a la botella
El trabajo del enólogo comienza mucho antes de que la uva entre a la bodega. “El enólogo es responsable en todo el proceso de elaboración”, explica Navío. Eso incluye desde elegir la uva y decidir el momento justo de la cosecha hasta la elaboración completa y el embotellado.
Pero la profesión también cambió en su vínculo con el público. Ferias, degustaciones y encuentros con consumidores se volvieron espacios clave para mostrar el trabajo y ponerle rostro a quien está detrás de la botella. “Es importante que del otro lado se vea la cara del hacedor”, resume.
Para Navío, la enología no fue una elección casual. Su vínculo con el vino nació en Mendoza, donde su padre estudió enología y su tío también se dedicó a la actividad, además de tener sus propios viñedos.
Una identidad que se construye en Neuquén
El desarrollo vitivinícola de la provincia permitió que Neuquén construyera una identidad propia dentro de los vinos patagónicos. Navío destaca que la frescura y la textura atraviesan a los vinos neuquinos, y que hoy se producen vinos en distintas zonas de la provincia, cada una con sus particularidades.
El escenario cambió mucho desde los primeros años. “En un principio fue un lindo reto, porque no había muchos viñedos”, recuerda. Ahora hay una distribución mucho más amplia de emprendimientos. “Ya es un hecho que los vinos neuquinos son protagonistas”, afirma.
Los números lo respaldan: Neuquén representa alrededor del 1,2 por ciento de la producción vitivinícola argentina, pero concentra aproximadamente el 75 por ciento de la producción patagónica.
El contexto climático también juega a favor. El calentamiento global lleva a distintas empresas a mirar con atención regiones más frías, de mayor altura o más al sur, un escenario que abre nuevas oportunidades para el desarrollo vitivinícola patagónico.
Tradición, tecnología e innovación
La innovación es parte de la evolución de la actividad, pero para Navío incorporar tecnología no significa abandonar las prácticas tradicionales. Al contrario: ve una tendencia a recuperar técnicas antiguas, pero con herramientas tecnológicas que permiten evaluar y mejorar los resultados.
Para él, la clave está en tres puntos: buena uva, una correcta elección de las vasijas y tecnología aplicada al proceso.
Cuando le toca elegir variedades que representan el trabajo del enólogo, Navío menciona dos: Pinot Noir y Merlot. ¿Por qué? Porque son difíciles tanto de cultivar como de elaborar, y precisamente por eso ponen en juego el conocimiento y la experiencia del profesional. “Creo que en la región tenemos grandes exponentes”, sostiene.
Todo ese trabajo tiene un objetivo: que el vino sea disfrutado. Por eso, frente a quienes toman una copa sin conocer todo lo que hay detrás, no propone complicar la experiencia. Todo lo contrario: “Que lo siga disfrutando de igual manera o más”, responde. Los enólogos, dice, seguirán estudiando y aplicando conocimientos para que el vino pueda ser disfrutado por todos.
Y allí reaparece su definición inicial: “El vino es eso, disfrute sin mucho glamour ni circo, es más simple. Te gusta o no, eso es lo lindo”.
Después de tantos años, todavía encuentra motivos para sorprenderse: nuevos vinos, nuevas regiones y nuevos proyectos que amplían el mapa vitivinícola neuquino.
En el Día del Enólogo, su historia permite poner en valor una profesión que trabaja entre la tierra, la ciencia, la técnica y la sensibilidad. Una tarea que comienza mucho antes de que una botella llegue a una mesa.