El aroma que lo desveló: el café santiagueño que llegó al Vaticano
Un fruto que suele terminar en la quema se convirtió en una bebida que hoy se toma en varias provincias. El santiagueño que lo descubrió cuenta cómo lo transformó en un producto que hasta llegó al Vaticano.
Un fruto del monte santiagueño se transformó en una infusión que hoy se toma en distintas provincias y que hasta llegó como obsequio al papa Francisco. Detrás de ese producto está Daniel Ledesma, un técnico que en 2018 se topó con algo que le llamó la atención cerca de su casa.
Ledesma encontró a personas quemando algarroba. El aroma que desprendía el fruto le recordó al chocolate tostado y no lo dejó pasar. "Como soy técnico, me llevé un poco a mi casa y me puse a trabajar, a ensayar, a probar y a buscar información", contó a Nuevo Diario.
De la curiosidad al emprendimiento
En esa búsqueda descubrió que la algarroba tostada puede usarse para preparar infusiones y que en países como Perú hay una producción y comercialización importante de café de algarroba. Entonces se preguntó por qué no se aprovechaba de la misma manera la gran cantidad de algarroba disponible en Santiago del Estero.
Así empezó a experimentar con el fruto y a desarrollar su propio producto. El proyecto ganó reconocimiento al participar del programa nacional "Alimentos con Valor", que impulsaba alimentos elaborados por productores locales. Ledesma presentó café de algarroba, té de chañar y té de mistol. Los tres fueron premiados entre las 35 propuestas participantes y quedaron entre los ocho proyectos seleccionados.
Un proceso que empieza en el monte
La elaboración del café de algarroba arranca con la recolección del fruto maduro, cuando cae naturalmente del algarrobo. Después se lava y se seca, aprovechando las altas temperaturas de diciembre y enero.
Una vez seca, la algarroba pasa por un tratamiento térmico para eliminar posibles insectos o bacterias que puedan quedar en la superficie. Luego se tuesta en hornos y, finalmente, se muele para obtener el producto listo para preparar como infusión.
De esta manera, un fruto tradicional del monte santiagueño se convierte en una alternativa al café convencional y, al mismo tiempo, en un producto que busca representar la identidad de la provincia.
Una propuesta que llegó a distintos puntos del país
Actualmente, Ledesma trabaja con cafeterías de Mendoza, Salta, Jujuy y Buenos Aires, cuyos clientes buscan incorporar una bebida diferente y vinculada con los productos regionales.
El packaging también tiene un fuerte componente local, con imágenes y referencias vinculadas a Santiago. En 2024, una presentación del café de algarroba llegó como obsequio a manos del papa Francisco. En aquella oportunidad, el envase incluía una referencia a Mama Antula, quien fue canonizada ese mismo año.
Para conocer los productos, se puede contactar a "Don Santiagueño" a través de Instagram, en @donsantiagueno.