El árbol más antiguo de Paraná tiene 400 años y una historia que casi nadie conoce

¿Sabías que en Paraná hay un árbol de 400 años bajo el que Belgrano habría escrito cartas clave para la historia? La ciudad tiene 58.400 ejemplares de vereda, pero no todos corren la misma suerte. ¿Qué especie está en retirada y por qué?

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El árbol más antiguo de Paraná tiene 400 años y una historia que casi nadie conoce
El árbol más antiguo de Paraná tiene 400 años y una historia que casi nadie conoce

En Paraná hay 58.400 árboles de vereda que resisten entre el asfalto, el humo y las edificaciones. Detrás de esa cifra hay un dato que sorprende: uno de ellos, un algarrobo negro en barrio La Floresta, tendría unos 400 años y fue testigo de un episodio clave de la historia argentina.

El subdirector del Vivero Municipal, Carlos Morvidone, resume el desafío diario de la forestación urbana con una frase que no deja dudas: "Acá en Paraná es un ambiente muy complicado. Si le preguntáramos al árbol si quiere estar plantado ahí, seguramente nos diría que no: hay cemento en el asfalto, humo, contaminación, altas temperaturas y maltratos".

Un suelo que ya no es el de antes

Uno de los principales problemas que enfrentan los árboles paranaenses es la calidad de la tierra. Durante las obras de construcción y pavimentación, la capa fértil del suelo suele perderse y queda a la vista un estrato más duro y arcilloso. "Cuando las raíces llegan a la tierra más arcillosa, de color medio rojizo, eso limita un montón el crecimiento. A veces no se ve el desarrollo o la coloración deseada, y cuando hay sequía la situación se agrava aún más", explicó Morvidone.

Para ordenar la plantación, el Municipio trabaja desde 2015 junto a la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNER. La premisa que guía el plan es simple: "La idea es plantar un árbol, no plantar un futuro problema".

El filtro de los 2,5 metros

El ancho de la vereda es el parámetro que define qué se puede plantar. En veredas menores a 2,5 metros se desaconseja forestar por la densidad de servicios subterráneos y la falta de espacio para peatones. Si es imprescindible, se opta por especies de porte muy reducido como el crespón. En veredas intermedias y nuevos loteos se recomiendan árboles medianos como la falsa caoba, el lapacho amarillo o el árbol de la lluvia chino. Para avenidas y veredas anchas, en cambio, se reservan ejemplares de gran porte y copa amplia como el lapacho, el ibirapitá o el jacarandá.

Esa distribución le da identidad a cada sector de la ciudad. La alameda de la Federación y avenida Ramírez se distinguen por la floración de los lapachos; calle Blas Parera, camino a la Toma Vieja, por los palos borrachos; y el centro, en calles como San Lorenzo, Malvinas y Córdoba, por los jacarandás que tiñen de violeta las calles. En avenida Laurencena se evalúa el desempeño de especies nativas como el sen del campo y el guarán amarillo.

La lección del paraíso y la apuesta por la diversidad

Aunque el fresno es la especie más abundante y ofrece beneficios como rápido crecimiento y sombra estival, la política forestal busca reducir su proporción. La razón es una experiencia del pasado: el paraíso, un árbol muy popular, sufrió un declive masivo por una plaga difícil de controlar. "El riesgo de que haya una enfermedad o plaga que afecte a un determinado tipo de árbol es que, si abunda, puede provocar una caída masiva en la forestación, como pasó con el paraíso. Por eso la idea es que no abunde tanto una sola especie", señaló Morvidone. Especies invasoras como el ligustro fueron excluidas de la planificación oficial.

Alambres, telas y un ecosistema que se daña

Además de los factores ambientales, los árboles enfrentan agresiones cotidianas. "Cuando colocan pasacalles o adornos con alambre y luego los cortan mal, esos alambres quedan ahorcando las ramas a medida que el árbol crece", advirtió Morvidone. También alertó sobre la costumbre de envolver los troncos con telas: "El árbol es un ecosistema en sí mismo; el tallo aloja organismos vivos como los líquenes. Si tapamos el tronco con telas durante meses, perjudicamos y podemos matar a esos organismos".

El algarrobo de Belgrano

En la intersección de Florentino Ameghino y Enrique Acebal, en barrio La Floresta, se erige un algarrobo negro que biólogos e historiadores estiman en unos 400 años. La tradición oral y los registros históricos indican que en octubre de 1810 el general Manuel Belgrano acampó y descansó bajo su copa junto a su ejército durante la expedición hacia el Paraguay. Se cuenta que a su sombra redactó las cartas destinadas a doña Gregoria Pérez. El árbol está resguardado por decretos municipales desde 1965 y fue declarado Monumento Natural.

Alergias: qué especies las causan

La médica especialista en alergias Cecilia Cavallo explicó que en la región hay una presencia marcada de gramínea, ambrosía y libustrina. "Las proteínas de estos pólenes pueden transportarse por el aire hasta 10 kilómetros de distancia, por lo que no es imprescindible tener la especie en la propia casa para sensibilizarse", indicó. También aclaró que los plátanos, poco frecuentes en Paraná, generan más una irritación inmediata que una alergia estricta.

El censo arbóreo muestra una evolución: en 1990 se registraban cerca de 42.000 árboles y en 2015 se contabilizaron 58.400. "Es un buen número y un crecimiento, pero siempre falta; la forestación es un trabajo constante", concluyó Morvidone.

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