El algoritmo que decide cuánto trabajás: la letra chica del gigante que te entrega en casa
Cada vez que comprás por Mercado Libre, un ejército invisible de trabajadores mueve tu paquete bajo un algoritmo que controla hasta el último movimiento. En Argentina, la gran mayoría ni siquiera tiene contrato directo con la empresa: quién los emplea y bajo qué condiciones cambia todo lo que creías sobre tu entrega.
El 90% de los trabajadores del almacén de Mercado Libre en Argentina está contratado por una multinacional de intermediación laboral, Randstad, y por períodos muy cortos. Detrás de cada paquete que llega a la puerta hay una red de trabajo precarizado que combina control algorítmico, subcontratación y alta rotación. Así lo detalla un artículo firmado por Maurizio Atzeni, académico de la Universidad Adolfo Ibáñez y doctor por la Universidad de Warwick, y Sonia Filipetto, de la Universidad Nacional de General Sarmiento.
Mercado Libre se convirtió en la principal empresa de comercio electrónico de América Latina, con operaciones en 18 países. En Chile, por ejemplo, multiplicó por diez su plantilla en solo cinco años. Pero ese crecimiento tiene una cara menos visible: la de los trabajadores que mueven la mercadería en los depósitos y la reparten puerta a puerta.
El algoritmo que reparte las tareas
Dentro de los almacenes, los trabajadores mueven mercadería de un estante a otro guiados por dispositivos similares a teléfonos inteligentes. Un algoritmo asigna las tareas, indica la ubicación de cada producto y fija los recorridos más eficientes, con índices de productividad que cambian según la demanda del momento, como ocurre en el Black Friday o durante los turnos nocturnos.
Ese control no elimina a los supervisores humanos. Los "team leaders" conservan un alto poder jerárquico, ahora reforzado por los datos duros sobre productividad que genera la digitalización de cada tarea. La combinación entre asignación automatizada, falta de margen de decisión para el trabajador y control permanente de cada paso es, para quienes investigan el trabajo de plataforma, el corazón del problema.
El caso Randstad en Argentina
En el almacén de Mercado Libre en Argentina, el 90% de los trabajadores es contratado por Randstad, una multinacional de intermediación laboral, y por períodos muy cortos. El recambio constante de personal no responde principalmente a renuncias por el ritmo de producción, sino a una estrategia deliberada de la empresa: fomenta la competencia entre trabajadores que buscan ser confirmados y, al mismo tiempo, dificulta cualquier organización colectiva desde el inicio del vínculo laboral.
La última milla, el eslabón más precario
Mercado Libre invirtió de forma intensiva en su red logística de última milla, apoyada en la subcontratación: repartidores y conductores temporales de paquetería completan la entrega final a través de agencias, operadores asociados o programas de repartidores independientes. Comercios de cercanía como almacenes, papelerías o ferreterías se convirtieron en puntos de envío y retiro, identificables por el cartel con el logo de la compañía.
El investigador estadounidense Jake Alimahomed-Wilson describió este fenómeno como "amazonificación de la logística": la reorganización del movimiento de mercancías bajo estándares de vigilancia y control en tiempo real que, documentada primero en Estados Unidos, presiona incluso a las empresas de paquetería sindicalizadas para ampliar sus servicios a los fines de semana.
En diálogo con este medio, Filipetto puso el foco en los efectos de la tercerización sobre la distribución de los costos y riesgos laborales. Sostuvo que estos modelos permiten "trasladar" una parte importante de esas cargas desde las empresas principales hacia otros actores de la cadena. Esto no se limita, según planteó, a la responsabilidad frente a accidentes laborales o despidos, sino que también alcanza componentes vinculados al empleo formal, como vacaciones, aguinaldo, licencias por enfermedad y contribuciones a la seguridad social.
Ante la pregunta sobre cuál es la ganancia real que obtienen estos establecimientos frente a los riesgos de custodia y la carga operativa adicional, señaló que "todavía no existen" investigaciones suficientes para determinarlo. Para conocer el resultado económico real, explicó, sería necesario comparar la comisión que recibe el comerciante por cada paquete con los costos adicionales que genera la actividad. Entre ellos enumeró el espacio destinado al almacenamiento, el tiempo de atención, la organización de los envíos, eventuales pérdidas o inconvenientes vinculados con la custodia y el aumento de la circulación de personas dentro del local.
Filipetto también consideró que puede existir un beneficio indirecto para el comercio cuando los clientes que concurren a retirar un paquete realizan compras adicionales. Sin embargo, remarcó que ese efecto "tampoco está medido". Por eso, planteó que el análisis no debería limitarse a cuánto paga una plataforma por cada paquete, sino que debería contemplar el resultado económico neto que obtiene el comerciante y la forma en que se distribuyen los riesgos entre las empresas y los pequeños establecimientos.
El algoritmo no es neutral
El trabajo también advierte que la tecnología, lejos de ser neutral, permite intensificar la explotación laboral, con consecuencias directas sobre la salud de los trabajadores reportadas en investigaciones previas. Y ubica al comercio electrónico en un plano que excede lo comercial: lo describe como un actor capaz de construir institucionalidad allí donde el Estado es débil y como terreno de disputa entre los gobiernos y las grandes plataformas.
Según explicó Filipetto a El Destape, en otros países, particularmente en Estados Unidos, distintas investigaciones ya documentaron una elevada incidencia de lesiones y problemas de salud en establecimientos donde el ritmo laboral está determinado en buena medida por métricas digitales, sistemas de seguimiento y objetivos de productividad exigentes. Sin embargo, advirtió que "todavía resulta difícil" determinar cuánto de esos daños responde específicamente a la gestión algorítmica y cuánto está relacionado con la propia intensidad física de las tareas.
El contraste queda planteado en sus propios términos: comprar en Mercado Libre ya es una rutina tan cotidiana como ir al supermercado, pero los procesos de trabajo detrás de cada paquete permanecen tan invisibles para el comprador como los que existen detrás de una etiqueta en la góndola. Las empresas tecnológicas generan una alianza tácita con los consumidores: mientras garanticen comodidad y rapidez, los usuarios defienden indirectamente a la plataforma frente a posibles regulaciones estatales que busquen proteger derechos laborales.
Filipetto señaló que en Argentina ya existe legislación laboral aplicable a buena parte de estas actividades y que también hay organizaciones sindicales con competencia sobre diferentes segmentos de la logística. En ese contexto, consideró que el debate "no debería concentrarse únicamente en la creación de nuevas normas", sino también en analizar hasta qué punto las regulaciones vigentes se aplican efectivamente frente a las nuevas formas de organización del trabajo.