El alerta de un nutricionista sobre la morcilla y el chorizo que pocos esperaban

El nutricionista Luis A. Zamora lanzó una advertencia que puede cambiar tu forma de pensar sobre los asados. ¿Sabés cuántas veces al mes recomienda comer morcilla y chorizo?

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El alerta de un nutricionista sobre la morcilla y el chorizo que pocos esperaban

El nutricionista Luis A. Zamora encendió la alarma sobre el consumo habitual de morcilla y chorizo. En su espacio El método Z para comer bien sostuvo que, por su composición y aporte de hierro, estos embutidos no deberían formar parte de la dieta semanal y su ingesta ideal sería de una o dos veces al mes.

Zamora remarcó que la cuestión no es solo el hierro: la morcilla y el chorizo son carnes altamente procesadas, con un contenido graso elevado que, según el especialista, se vincula con el desarrollo de enfermedades crónicas. Por eso volvió a insistir en limitar su presencia en comidas informales y asados familiares.

¿Qué dijo exactamente el especialista?

En la emisión, Zamora pronunció la frase textual: ‘Las carnes con más hierro, no deberíamos comerlas’. Añadió que, a diferencia de frutas y verduras —cuyo consumo se incentiva— la carne debe pensarse desde un límite máximo. No existe una necesidad biológica de carne roja o procesada de forma habitual, advirtió el nutricionista.

Como guía práctica, Zamora sugirió reducir la morcilla y el chorizo a una o dos raciones por mes. Para cubrir proteínas aconseja priorizar carnes blancas: pollo, pavo o conejo. Estas opciones, dijo, pueden aparecer en el menú hasta tres o cuatro veces por semana, siempre preparadas con cocciones más magras.

¿Por qué es difícil dejar los embutidos?

El especialista resaltó que el consumo de embutidos suele obedecer a razones culturales: están presentes en asados, picnic y reuniones. Aun sabiendo que aportan hierro, la balanza sanitaria inclina hacia la moderación por el resto de su composición. El vínculo entre carnes procesadas y problemas crónicos es un motivo para repensar tradiciones culinarias.

Zamora insistió en que no hay una obligación fisiológica de consumir carnes ricas en hierro a diario. Recomendó además técnicas de cocción que reduzcan grasas —horno, hervido o parrilla sin exceso— y fomentar legumbres, pescados y verduras como fuentes alternativas de nutrientes. Lo explicó con datos y ejemplos.

La advertencia toma fuerza en un país donde estos embutidos son protagonistas en encuentros sociales. Limitar la morcilla y el chorizo no es prohibir, sino ajustar por salud: elegir con criterio, reducir frecuencia y priorizar alternativas. Quienes tengan dudas pueden consultar con nutricionistas para adaptar recomendaciones a su historia clínica y necesidades.

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