El alarmante motivo por el que los argentinos duermen menos que el resto del mundo

Los argentinos duermen cada vez menos: ¿es culpa del estrés, la tecnología o las largas jornadas? Descubrí qué revelan los estudios y cómo recuperar el descanso perdido.

· 3 min de lectura
El alarmante motivo por el que los argentinos duermen menos que el resto del mundo

En la Argentina, el descanso promedio se redujo cerca de una hora respecto de hace 50 años y casi dos en comparación con un siglo atrás. Antes de la pandemia, el promedio local apenas alcanzaba las seis horas y cuarenta minutos, una brecha que hoy persiste.

Lejos de estar dominado por trastornos neurológicos, el fenómeno tiene raíces más cotidianas. El estrés crónico, las jornadas laborales intensas y la necesidad de “estirar el día” recortan el tiempo disponible para dormir.

¿Qué es el “jet lag social”?

A esto se suma el llamado “jet lag social”: acostarse tarde por obligaciones o hábitos sociales desajusta el reloj biológico y deteriora la calidad del sueño.

Las consecuencias son múltiples. La falta de descanso afecta la concentración, disminuye la productividad y eleva el riesgo de accidentes, especialmente en el tránsito. También impacta en la memoria y en la salud metabólica.

Investigaciones realizadas en el país, como las del Hospital Británico sobre pacientes con ronquidos, advierten que un porcentaje significativo presenta somnolencia diurna asociada a problemas como la apnea del sueño, un trastorno muchas veces subdiagnosticado.

Claves para mejorar el descanso

Revertir esta tendencia implica, en primer lugar, revisar hábitos. Los expertos recomiendan crear un ambiente adecuado: dormitorio oscuro, silencioso y con temperatura agradable.

Reducir el uso de pantallas antes de dormir, por la exposición a luz azul, es otro paso fundamental, al igual que mantener horarios regulares incluso los fines de semana.

También se aconseja incorporar actividad física durante el día y evitar cenas pesadas o muy tardías. Las siestas, si bien pueden ser reparadoras, no deberían superar los 30 o 40 minutos para no interferir con el descanso nocturno.

Cuando los problemas persisten, como despertares frecuentes, somnolencia excesiva o dificultad para conciliar el sueño, la consulta médica se vuelve indispensable. Existen terapias conductuales eficaces y, en algunos casos, tratamientos con melatonina bajo supervisión profesional.

El desafío en la Argentina es también cultural. Las largas jornadas laborales, los horarios irregulares y la naturalización del cansancio construyen una rutina que atenta contra el descanso.

Por eso, los especialistas insisten en que mejorar la higiene del sueño no es solo una cuestión individual: requiere cambios en los hábitos sociales y en las condiciones laborales. Dormir bien no es un lujo, sino una base esencial para la salud, la prevención de enfermedades y el bienestar general.

Más para leer

El alivio que buscan los salteños: cómo acceder a descuentos de hasta el 100% en luz y agua
Sociedad
Reabrió el Parque de los Vientos: las nuevas sorpresas que escondía tras un mes cerrado
Sociedad
SADOP acelera para que los $50.000 en Chachos lleguen a los docentes privados sin demoras
Sociedad
Tres barrios de Paraná recibirán esta semana la Feria en tu Barrio con precios accesibles
Sociedad
Cruzó un cerro de 5.000 metros para llevarles un televisor a sus alumnos en el Mundial
Sociedad
Ciento veintiún alumnos finalizaron el curso de Cuidados de Personas Mayores en Esquel
Sociedad
Publicidad