El ajuste de Milei volvió a caer sobre los jubilados en agosto
Todos esperaban que el ajuste de agosto se sintiera en los bolsillos de los jubilados, y así fue. Pero lo que no contaron es que el recorte real fue el más profundo desde noviembre de 2025. El dato que esconden las cifras oficiales.
El ajuste fiscal de agosto volvió a tener a las jubilaciones como protagonistas. Así lo reveló un informe de la consultora Analytica, que detectó una caída del 10,3% real en el gasto primario respecto al mismo mes del año pasado. Se trata del mayor recorte desde noviembre de 2025, impulsado por una recaudación que sigue en baja.
Según los datos de la consultora LCG, la recaudación cayó un 0,2% interanual, reflejo de un consumo que no encuentra piso: el IVA retrocedió un 3% real. Pero el dato más llamativo es que, por segunda vez en 2026, el ajuste estuvo liderado por la partida de jubilaciones y pensiones, que recibió un 1,5% menos de fondos que en agosto de 2025, en términos reales.
La primera vez había sido en mayo, con un recorte menor, del 0,8%. Así, el acumulado del año muestra una suba de apenas 0,1% real en esta partida, muy lejos de la recomposición que prometió el Gobierno.
El peso de las jubilaciones en el presupuesto
Si bien otras partidas sufrieron recortes mucho más profundos —las transferencias a provincias cayeron un 86% interanual, los programas sociales un 40% y los bienes y servicios un 19%—, las jubilaciones concentran el mayor volumen del gasto: 5,7 billones de pesos. La Anses representa más del 60% del presupuesto anual total, por eso cualquier variación en esa partida se siente con fuerza.
Estos números contrastan con el discurso oficial, que celebra el crecimiento de los haberes medidos en dólares pero evita hablar de la pérdida de poder de compra en pesos, que es como realmente consume la gente.
Por qué caen los haberes reales
El haber mínimo sin bono es de $428.633, una cifra que ni siquiera cubre la canasta básica total para un hogar individual, según los últimos datos. La situación no es nueva, pero empeoró con la gestión de Javier Milei, que en marzo de 2024 modificó la fórmula de actualización: la indexó al IPC, pero sin contemplar unos 8 puntos de inflación de enero de ese año.
Claudio Caprarulo, economista de Analytica, explicó a El Destape que la fórmula actual tiene un rezago de dos meses: se ajusta con el IPC publicado por el Indec, que corresponde a dos meses atrás. Esto significa que cuando la inflación sube durante más de dos meses seguidos, los haberes pierden poder adquisitivo. Por ejemplo, en marzo pasado la inflación fue del 3,4%, pero las jubilaciones aumentaron solo un 2,89% en base al IPC de enero, lo que implicó una caída de 0,5 puntos porcentuales.
El caso inverso se da cuando la inflación baja durante dos meses o más. Pero el IPC subió o se mantuvo sin bajas entre junio de 2025 y marzo de 2026, y volvió a aumentar en julio. Por eso, los haberes reales se ajustaron en la mayoría de los meses del último año. Si la inflación finalmente baja en agosto, como prevén Analytica y otras consultoras, las jubilaciones reales podrían volver a crecer.
El bono, cada vez más licuado
Otro mecanismo que explica el ajuste es el congelamiento del bono, que en septiembre cumplió 30 meses sin moverse de los $70.000. Desde marzo de 2024, ese plus perdió un 55% de su poder adquisitivo: para mantener su valor original, hoy debería ser de unos $157.000.
Caprarulo precisó que, si no se contabilizara el bono en la partida de jubilaciones y pensiones, la variación interanual de agosto hubiera sido del 0%, es decir, no habría habido ajuste real. También señaló que parte de la caída se explica por los ajustes en las cajas jubilatorias de las fuerzas de seguridad federales.