El agua que tomás en Jujuy nace en las Yungas: el aviso de un investigador del CONICET

Un investigador del CONICET lleva casi 20 años estudiando las Yungas de Jujuy y acaba de explicar por qué su deterioro no golpea solo a los animales: hay algo que miles de jujeños usan todos los días y que depende de esos bosques.

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El agua que tomás en Jujuy nace en las Yungas: el aviso de un investigador del CONICET
El agua que tomás en Jujuy nace en las Yungas: el aviso de un investigador del CONICET

Un investigador del INECOA-CONICET advirtió que la degradación de las Yungas no solo pone en riesgo al tapir, al yaguareté y a varias aves: también amenaza el agua que consumen miles de jujeños.

Las Yungas de Jujuy son uno de los ecosistemas más ricos de la provincia. Allí conviven una enorme cantidad de animales y plantas, pero la actividad humana, la caza, la ganadería y los cambios en el ambiente vienen complicando la supervivencia de muchas de esas especies.

El doctor en Ciencias Biológicas y magíster en Manejo de Vida Silvestre Luis Osvaldo Rivera, investigador del INECOA-CONICET, habló con Canal 4 sobre la importancia de conservar estos espacios y fue claro: el deterioro no golpea solo a la fauna silvestre, también a las comunidades jujeñas.

El dato que casi nadie tiene en cuenta

Según Rivera, proteger las Yungas no es solo cuidar animales en peligro. Estos bosques cumplen funciones clave para las ciudades, los pueblos y las actividades productivas de la provincia.

"Si nos ponemos a pensar de dónde viene el agua que consumimos en la ciudad o con la cual regamos los cultivos, mucha de esa agua viene de las cuencas que se originan en las Yungas", explicó el especialista.

Es decir: la conservación de estos ambientes está directamente ligada al agua que usan a diario miles de jujeños. Cuando los bosques se degradan y las cuencas se alteran, se rompe el equilibrio de los ecosistemas que regulan y abastecen esos recursos.

Tapires, yaguaretés y aves en la mira

Los trabajos que se hacen en la provincia buscan medir cómo las actividades humanas impactan sobre la fauna nativa. Uno de ellos analiza el efecto de la ganadería sobre mamíferos como el tapir. Otros identifican las áreas prioritarias para conservar y las amenazas que pesan sobre el yaguareté.

Rivera también mencionó aves especialmente vulnerables, ya sea por su distribución geográfica o por las condiciones ambientales que necesitan para vivir:

Loro pinero: habita exclusivamente en las Yungas de Argentina y Bolivia, por lo que su conservación es clave.

Guacamayo verde: otra de las especies que los investigadores siguen de cerca por las amenazas que enfrenta.

Mirlo de agua: una pequeña ave atada a los cursos de agua, cuya supervivencia depende del estado de los ambientes ribereños.

Sobre esta última, el especialista alertó que las intervenciones humanas en los ríos, la extracción de agua y ciertas actividades turísticas pueden modificar los espacios donde vive.

La caza y la tala, problemas de larga data

El investigador recordó que las Yungas se usaron históricamente para distintas actividades productivas, sobre todo el aprovechamiento forestal. Según explicó, prácticamente toda la región tuvo algún tipo de extracción selectiva de árboles maderables en el pasado. A eso se suman la ganadería y la caza de fauna silvestre.

Rivera aclaró que la cacería es un problema complejo: en algunos casos está ligada a necesidades de subsistencia y en otros a la dificultad de controlar lo que pasa en territorios muy extensos.

También señaló que en Jujuy existen organismos provinciales que regulan la caza y protegen la fauna, aunque vigilancia de las zonas alejadas sigue siendo un desafío importante. Uno de los riesgos concretos es que una persona se cruce con un tapir o un yaguareté y decida cazarlo.

Casi 20 años de investigación

Desde el INECOA, los especialistas llevan cerca de dos décadas estudiando la biodiversidad de las Yungas y cómo responden sus especies a las actividades humanas. El objetivo es generar información científica que permita tomar decisiones de conservación y desarrollar actividades productivas con el menor impacto posible.

Rivera destacó que todavía queda mucho por estudiar sobre la fauna y la flora de la región. Por eso, saber qué especies habitan cada sector del bosque es fundamental para identificar qué ambientes necesitan más protección. También remarcó la importancia de acercar los resultados a la población con materiales accesibles, para que la gente entienda el valor de los ecosistemas locales.

¿Los jujeños son más conscientes?

Más allá de las amenazas, el investigador ve un cambio positivo en la relación de la sociedad con el ambiente. En particular, notó que las generaciones más jóvenes valoran más la naturaleza y las especies silvestres. Igual, advirtió que falta mucho para garantizar su conservación.

Proteger las Yungas de Jujuy no es solo evitar que desaparezcan animales emblemáticos. Es preservar los bosques, los ríos y las cuencas que forman parte de la vida cotidiana de la provincia. Conocer su biodiversidad, reducir los impactos humanos y fortalecer la conciencia ambiental son algunos de los desafíos pendientes.

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