El agua que no se va: las pérdidas que tienen en vilo a Añatuya
Las pérdidas de agua ya no dan tregua en Añatuya: hay calles anegadas cerca de hospitales y escuelas, y los vecinos pagan las consecuencias a diario. Mientras la Municipalidad hace lo que puede, el reclamo a Aguas de Santiago crece: quieren una solución definitiva, no más parches.
Vecinos de distintos barrios de Añatuya conviven desde hace días con calles anegadas y caños rotos que no dejan de perder agua. El reclamo, que crece en volumen, apunta contra Aguas de Santiago: piden que la empresa deje de hacer parches y encare una reparación de fondo.
Las pérdidas se concentran en varios puntos de la ciudad, muchos de ellos cercanos a centros de salud, escuelas, comercios y zonas por donde pasan cientos de personas a diario. Esas cuadras, dicen los vecinos, se convirtieron en un obstáculo permanente: barro, pozos y agua estancada que complica el paso de peatones y vehículos.
Un problema que no se soluciona con baldes
Mientras tanto, las cuadrillas de la Municipalidad de Añatuya trabajan a destajo para escurrir el agua acumulada. Pero los propios empleados saben que su tarea es solo un paliativo: mientras las cañerías sigan rotas, el agua vuelve a juntarse y el ciclo se repite.
El esfuerzo municipal, dicen fuentes locales, no alcanza para tapar el problema de fondo. Cada intervención demanda recursos humanos y operativos que podrían destinarse a otros servicios, y la situación se vuelve cada vez más difícil de sostener.
El reclamo central: que Aguas de Santiago actúe
El pedido tiene un destinatario claro: Aguas de Santiago, la empresa responsable de reparar los caños. Los vecinos no quieren más soluciones provisorias. Exigen un relevamiento integral de los puntos afectados, un diagnóstico del estado de la red y un cronograma inmediato de obras que impida que las pérdidas vuelvan a aparecer.
En una ciudad que ya tuvo inconvenientes con el servicio, el desperdicio de agua en plena vía pública se vive como una burla. Y la preocupación no es menor: además del perjuicio diario, está el riesgo de que el agua estancada genere focos de contaminación y siga destruyendo el asfalto.
Por ahora, Añatuya espera. Vecinos y autoridades municipales reclaman que las reparaciones comiencen cuanto antes para normalizar el servicio, frenar el derroche y devolverle a las calles un mínimo de normalidad.