El agua complica a los productores de islas y en los frigoríficos ya miran qué pasará con la carne
Economía · Santa Fe

El agua complica a los productores de islas y en los frigoríficos ya miran qué pasará con la carne

Las inundaciones en las islas santafesinas tienen a los frigoríficos mirando de reojo el precio de la carne: si los productores no consiguen mover la hacienda a tierras altas, el mercado puede cambiar de golpe y las cuentas de los consumidores lo van a sentir. Qué dicen desde el sector.

Las inundaciones que golpean a distintas zonas productivas de Santa Fe encendieron una alerta en el mercado ganadero: los frigoríficos siguen de cerca qué ocurrirá con el precio de la carne vacuna si el agua obliga a los productores a desprenderse de sus animales antes de tiempo.

El problema se concentra en la hacienda que pasta en zonas de islas. Para salvarla del avance del río, los productores deben moverla hacia terrenos más altos. La dificultad aparece cuando esos ejemplares todavía no completaron su engorde y no están listos para faena.

Qué dicen desde los frigoríficos

Antonio D’Angelo, referente del sector frigorífico de Santa Fe, aclaró que por ahora el fenómeno de El Niño no se traduce en un golpe visible sobre el mercado: "Todavía el impacto no se siente con respecto a la llegada de El Niño".

Según su lectura, hoy pesan más otros factores. El principal es la caída del consumo interno, que viene marcando el ritmo de los precios.

"La caída del consumo ha hecho que en los últimos dos o tres meses el precio de la hacienda se haya amesetado", contó D’Angelo a LT10. Incluso hubo semanas con bajas considerables en el valor de la hacienda en pie.

Los dos caminos que abre la inundación

Con ese panorama de fondo, el avance del agua puede derivar en dos escenarios bien distintos.

El primero involucra a los productores que consiguen llevar sus animales a tierras altas. Esos campos les permiten retener la hacienda y esperar a que termine su engorde. Si eso ocurre, la oferta inmediata no crece y el precio podría sostenerse o incluso subir.

El segundo escenario es el más delicado. Quienes no tienen adónde trasladar a los animales quedan con pocas alternativas. "Si no puede llevarla a lugares de tierra alta, es probable que la tenga que vender en el estado en que se encuentra hoy y eso es una sobreoferta que acerca el precio de la hacienda en pie y disminuye", explicó el referente.

Por ahora, los frigoríficos no ven una avalancha de animales

Más allá del riesgo, el sector asegura que todavía no llega a las plantas una cantidad masiva de ejemplares vendidos a las apuradas por la crecida.

"No se está notando esa sobreoferta exagerada que lleva a los frigoríficos con tal de no perder una cabeza por el agua", indicó D’Angelo. La hacienda aún puede quedarse en sus lugares de origen o en zonas cercanas, y no se registra un ingreso relevante de animales a faena muy por debajo de su terminación.

El panorama, de todos modos, depende del clima y de la capacidad de cada productor para mover su ganado. "Ojalá que no ocurra, por beneficio del productor y de toda la cadena", deseó.

El consumo, el otro frente que presiona

Al margen del agua, la baja en el consumo de carne vacuna es el factor que más condiciona al mercado. D’Angelo la vincula con la pérdida de poder adquisitivo de los compradores.

El cambio de hábitos se nota al comparar las carnes. Según los números que difunde el sector, el pollo habría superado a la carne vacuna en consumo por habitante: cerca de 47 o 48 kilos anuales de pollo contra unos 40 a 46 kilos de vacuna.

El referente aclara que las cifras varían según la fuente y el período, pero sostiene que reflejan una tendencia firme del mercado interno.

¿Qué pasará con la carne en las fiestas?

Diciembre siempre es un mes para seguir con atención: las fiestas suelen empujar la demanda de ciertos cortes, sobre todo el asado. Sin embargo, D’Angelo advierte que la estacionalidad ya no funciona como antes.

"Este año también estamos viendo que todas las temporadas están amesetadas, no hay grandes variaciones entre una estación y otra", señaló. Lo mismo ocurre, agregó, en el mercado de los chacinados.

Brasil, con poca injerencia en la vacuna

Consultado sobre un posible aumento de las importaciones, D’Angelo explicó que hoy entra carne desde Brasil, pero en volúmenes que no mueven el mercado local. "Algo de carne de Brasil está ingresando, pero muy poco, no mueve la aguja", afirmó.

El cerdo es otra historia: la importación brasileña tiene mucha más presencia porque la producción porcina argentina todavía no alcanza para abastecer a la industria y al consumo interno.

El stock ganadero y la cuenta pendiente de las políticas de Estado

El clima también genera dudas sobre la posibilidad de recuperar el stock ganadero de años anteriores. D’Angelo considera que El Niño puede afectar ese proceso, aunque cree que las existencias actuales permiten cierto equilibrio entre oferta y demanda.

"Si se dispara la oferta, se caen los precios y si se disminuye la oferta, suben los precios", resumió.

Por eso insiste en la necesidad de políticas de largo plazo para el sector, más allá de los cambios de gobierno. Puso como ejemplo a Brasil y Uruguay, que según su análisis sostuvieron planes de desarrollo ganadero durante años. "En nuestro país tenemos que esperar año a año a ver cuál va a ser la política a aplicarse", cuestionó.

Por ahora, desde los frigoríficos ratifican que no hay una sobreoferta extraordinaria de hacienda por las inundaciones. La situación queda bajo observación: si el agua aprieta a los productores y los obliga a vender antes de completar el engorde, el equilibrio entre oferta y demanda podría cambiar.

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