El agua brota de las calles y los vecinos ya no saben a quién creerle
Las pérdidas en la red potable de Añatuya tienen a los vecinos con el agua en la puerta y a las calles convertidas en arroyos. Un arreglo reciente en una esquina clave encendió todas las alarmas: ¿y si el problema es el mismo en todos los barrios?
En Añatuya, las pérdidas en la red potable tienen en jaque a barrios enteros: calles anegadas, barro, veredas intransitables y una pregunta que nadie responde con certeza. Los reclamos apuntan a Aguas de Santiago y crecen día a día.
El barrio Rivadavia es uno de los puntos más complicados. Las acumulaciones se repiten en avenida 9 de Julio y Avellaneda, J. J. Paso y Santiago Pereira, avenida 25 de Mayo e Irigoyen. Sobre Irigoyen, entre 25 de Mayo y avenida Gottau, los vecinos describen un panorama desolador: el agua no da tregua.
Hay un dato que los residentes consideran clave. Cuando el suministro se interrumpe, algunas cuadras empiezan a secarse. Pero cuando el sistema vuelve a funcionar, el líquido reaparece sobre las calles y veredas. Para ellos, eso confirma que el origen no es la napa freática sino las cañerías.
“Estamos cansados de reclamar. Pedimos por favor a la empresa que nos escuche. No podemos vivir así, nos levantamos y tenemos el agua prácticamente en nuestra puerta”, se quejó un vecino de la zona de Irigoyen y Pueyrredón.
El antecedente que encendió la mecha
El malestar se profundizó tras lo ocurrido en Pueyrredón y Gobernador Barraza. Durante meses, ese sector tuvo agua acumulada, barro y serias dificultades para circular. La discusión inicial apuntaba a la napa freática, pero después de que Aguas de Santiago reparara un caño de la red, el lugar quedó seco. Así lo informó el municipio.
Ese episodio se convirtió en la prueba que los vecinos necesitaban: si una reparación puntual resolvió el problema en una cuadra, otras acumulaciones en distintos puntos de la ciudad podrían tener el mismo origen. Claro que determinar técnicamente qué pasa en cada caso exige evaluar la red y el subsuelo.
“Un abandono”, según el intendente
La situación escaló al plano institucional. En conferencia de prensa, el intendente Julio Ernesto Castro fue duro con la empresa prestataria: “Estamos prácticamente padeciendo un abandono de una empresa que mira para el costado. Todos los días estamos ante esta situación con reclamos de los vecinos”.
Castro enumeró las zonas más golpeadas: Aristóbulo del Valle, avenida 25 de Mayo, los barrios Rosso, Platense y Oeste, y las inmediaciones del Club Jorge Newbery, entre otras. También advirtió que hay sectores donde el agua impide incluso el ingreso a establecimientos sanitarios.
Informe al gobernador y pedido de recambio de cañerías
El jefe comunal informó que mantuvo una comunicación con el gobernador Elías Suárez para transmitirle la gravedad del problema. Según Castro, el mandatario provincial manifestó su preocupación y se comprometió a analizar alternativas para avanzar hacia una solución.
Además, el municipio elaboró y remitió un relevamiento con los cuadrantes donde se registran las pérdidas más importantes. La intención es que los organismos correspondientes evalúen qué intervenciones necesita la red. Castro planteó la necesidad de avanzar en el recambio de cañerías en los sectores más críticos.
Un problema que ya afecta la vida cotidiana
Lo que empezó como reclamos aislados en algunas esquinas se transformó en un problema urbano que atraviesa varios barrios. A las calles anegadas se suman el barro, las dificultades para circular y el deterioro de calzadas y veredas. Y hay un contraste que indigna: mientras el agua se desperdicia a chorros, el servicio de agua potable es un recurso esencial para la ciudad y toda la región.
Desde el municipio pidieron a los vecinos que sigan informando los puntos donde aparecen pérdidas para incorporarlos al relevamiento. Mientras tanto, en el barrio Rivadavia y otros sectores la expectativa es concreta: que las reparaciones no se limiten a intervenciones aisladas y que se establezca un plan integral para detectar las roturas, reparar la red y evitar que las calles vuelvan a quedar bajo agua.
El caso de Pueyrredón y Gobernador Barraza demostró que una reparación puntual puede cambiar la realidad de una cuadra en poco tiempo. Ahora, los vecinos reclaman que esa respuesta se extienda al resto de los sectores afectados.