El agua bajó, pero ahora Neuquén mira con lupa lo que dejó atrás el temporal
Una familia tuvo que dejar su casa de un momento para otro. Mientras el agua empieza a bajar, los equipos recorren la provincia para saber qué quedó en pie y qué no. El detalle que todavía nadie puede confirmar.
La provincia respiró después de dos jornadas de lluvias extremas, pero el trabajo recién empieza. La Secretaria de Emergencias y Gestión de Riesgos, Luciana Ortiz Luna, confirmó una reducción del nivel de alerta en todo el territorio neuquino, aunque el monitoreo de ríos, arroyos y cañadones sigue activo. La prioridad ahora es otra: recorrer cada rincón para saber cuánto daño dejó el temporal.
El impacto se sintió con fuerza en la cordillera del centro y sur. Villa La Angostura fue uno de los puntos más golpeados: sus arroyos recuperaron caudales que no se veían desde hacía más de una década. También hubo anegamientos en Aluminé, Villa Pehuenia y Moquehue. En el norte provincial, en cambio, los problemas llegaron con el viento, la caída de árboles y la acumulación de agua.
¿Qué se está revisando?
Los equipos provinciales ya empezaron a inspeccionar caminos, puentes, viviendas, establecimientos públicos y zonas productivas. Uno de los puntos críticos es el puente Codihue-Haichol, sobre la ruta provincial 21. Además, varios tramos de las rutas 48, 23, 52 y 65 presentan deslaves, barro, desbordes o calzadas inestables.
En Aluminé, el desborde del río anegó sectores y complicó el centro de salud, donde se trasladó a pacientes internados y se reforzó la atención con ambulancias y derivaciones hacia Zapala. En Villa La Angostura, una familia fue evacuada de manera preventiva. Y en la zona de Picún Leufú se hicieron trabajos de emergencia para escurrir el agua y evitar nuevos desbordes, mientras siguen las tareas sobre los sistemas de riego.
Pasos fronterizos: restricciones y precauciones
La situación en los cruces internacionales también está condicionada. Hua Hum permanece cerrado por un deslave en la ruta provincial 48. Mamuil Malal está habilitado para colectivos y vehículos menores, aunque con circulación limitada del lado chileno. Cardenal Samoré funciona para todo tipo de vehículos, pero con calzada mojada y la obligación de portar cadenas.
Las autoridades remarcaron que la mejora del tiempo permitirá avanzar de a poco con la recuperación, pero pidieron no relajarse: todavía pueden producirse desprendimientos y nuevas crecidas. La precaución sigue siendo la mejor herramienta.