El agua baja en el Paraná, pero hay 240 correntinos que todavía no pueden volver a sus casas

El Paraná empieza a bajar y el Gobierno respira, pero cientos de familias correntinas siguen fuera de sus casas y hay tres localidades que no salen del alerta. La advertencia del gobernador sobre lo que puede volver a complicar todo.

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El agua baja en el Paraná, pero hay 240 correntinos que todavía no pueden volver a sus casas
El agua baja en el Paraná, pero hay 240 correntinos que todavía no pueden volver a sus casas

La crecida del Paraná empieza a aflojar en Corrientes, aunque el drama de las familias desplazadas sigue lejos de resolverse. Alrededor de 240 personas permanecen evacuadas o autoevacuadas en distintos puntos de la provincia, según el registro oficial que maneja el gobernador Juan Pablo Valdés.

El mandatario provincial trazó el mapa de la contingencia hídrica y puso el foco en tres distritos que concentran la mayor complejidad: Paso de la Patria, Itatí y Paso de los Libres, este último a la vera del río Uruguay.

«Actualmente, el mapa de la emergencia señala a las localidades de Paso de la Patria, Paso de los Libres (a la vera del río Uruguay) e Itatí como los puntos de mayor complejidad, acompañadas por otros cinco municipios que permanecen en estado de alerta», detalló Valdés.

En Paso de los Libres, donde ya se había activado la etapa de evacuación, el comportamiento del río también comenzó a dar un respiro. La tendencia de descenso paulatino en los caudales se replica en buena parte de la cuenca.

La prioridad: acompañar a los damnificados

Más allá de la mejora en los niveles, la vulnerabilidad social persiste. Por eso el Ejecutivo provincial concentra su esfuerzo en la contención directa de las familias que debieron abandonar sus hogares.

El objetivo, según remarcó Valdés, es garantizar la asistencia necesaria para que el tiempo fuera de casa sea lo más breve y llevadero posible.

A la creciente de los ríos se le suma una amenaza latente: las precipitaciones asociadas al fenómeno de El Niño. En la Capital y en otras ciudades, la logística de escurrimiento se volvió sumamente compleja porque la mayoría de los desagües principales quedaron sumergidos bajo la línea de flotación del río.

Frente a ese escenario, el mandatario advirtió que cualquier tormenta de intensidad podría complicar nuevamente el drenaje urbano. Las autoridades aguardan que el clima acompañe la estabilidad.

Sin emergencia hídrica y con 18 frentes de trabajo

En el plano administrativo, Valdés confirmó que por ahora se descartó decretar la emergencia hídrica provincial. La decisión responde a que el pico de la crecida comenzó a ceder y el Gobierno prefiere volcar la capacidad operativa directamente al terreno.

En esa línea, informó que la Dirección Provincial de Vialidad mantiene 18 frentes de trabajo desplegados junto con los municipios para mejorar la infraestructura de drenaje y facilitar el escurrimiento de las aguas.

El Gobernador ratificó además que continuará recorriendo de manera personal las zonas afectadas para fiscalizar las tareas de asistencia e infraestructura.

«La prioridad inmediata radica en sostener los trabajos mecánicos en los municipios comprometidos para mitigar eventuales anegamientos mientras se consolida la bajante de los cauces», concluyó.

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