El adiós al último lustrabotas de Villa María: la emotiva despedida que conmovió a todos
¿Quién fue Julio Pringle y por qué su muerte conmueve a toda una ciudad? La emotiva despedida que revela el impacto de un hombre común pero inolvidable.
La ciudad de Villa María perdió a uno de sus personajes más queridos. Julio César Pringle, el último lustrabotas de la ciudad, falleció el pasado viernes a los 75 años. Sus restos fueron inhumados ayer en el cementerio La Naturaleza, en Villa Nueva.
Pringle era una figura habitual en el club Sarmiento, donde solía pasar las siestas, según recuerdan quienes compartieron momentos con él. Pero su presencia trascendía los espacios públicos: era parte del paisaje cotidiano de muchos vecinos.
La noticia de su partida generó una ola de tristeza en la comunidad. Uno de los más afectados fue el dirigente cooperativo Darío Ranco, quien compartió una despedida que no tardó en viralizarse en las redes sociales.
“Mi lustrín durante tantos años”
Ranco recordó con cariño los años de amistad y servicio de Pringle. “Hay personas que pasan por nuestra vida sin ocupar grandes escenarios, sin títulos, sin protocolos y casi sin hacer ruido. Sin embargo, cuando se van, uno descubre que estuvieron mucho más presentes de lo que imaginaba. Julito Pringle fue una de esas personas. Mi lustrín durante tantos años, compañero silencioso de innumerables mañanas”, expresó.
El dirigente también rememoró los años en que Pringle lo acompañó durante su etapa como legislador provincial. “Con Julito fueron muchos años. Y muchos pares de zapatos. Algunos acompañaron jornadas comunes; otros caminaron pasillos, oficinas, reuniones y sesiones durante mi etapa como legislador provincial”, recordó.
Más que un lustrabotas
Para Ranco, Pringle no era solo un trabajador: era un confidente y un consejero. “Antes de alguna actividad importante, allí estaba él. Y mientras dejaba impecable el calzado, hablábamos de la vida. Porque Julito no solamente lustraba zapatos: regalaba compañía, comentarios, ocurrencias, silencios y esa particular sabiduría de quienes conocen la calle y observan el mundo desde un lugar que muchas veces nosotros no sabemos mirar”, destacó.
El dirigente también reflexionó sobre el valor de los oficios que desaparecen. “Hay oficios que desaparecen y con ellos parece marcharse también una forma de relacionarnos. Todo es más rápido ahora. Corremos, llegamos, nos vamos. Ya casi nadie dispone de aquellos minutos para sentarse frente a un lustrín y conversar mientras el mundo sigue andando”, señaló.
“Quizás por eso la muerte de Julito duele de una manera especial: porque no solamente se ha ido una persona querida; con él se marcha otro pedacito de aquella Villa María que conocimos y quisimos”, agregó.
Un legado imborrable
La despedida de Ranco culminó con un mensaje que resume el sentir de muchos: “Adiós, querido Julito Pringle. Gracias por tantos años, por tantas charlas, por acompañarme también en aquellos tiempos de legislador y por estar siempre allí con tu oficio humilde y digno. Aquí quedarán los recuerdos”.
La partida de Pringle deja un vacío en Villa María, pero también un legado de humildad y calidez que perdurará en la memoria de quienes tuvieron el privilegio de conocerlo.