El adiós a Diego Ullúa: el artista rosarino que dejó su huella en el teatro y la danza

¿Qué legado deja Diego Ullúa en la escena rosarina? La historia del artista que brilló en teatro y danza, y el proyecto que quedó inconcluso.

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El adiós a Diego Ullúa: el artista rosarino que dejó su huella en el teatro y la danza
El adiós a Diego Ullúa: el artista rosarino que dejó su huella en el teatro y la danza

La comunidad artística de Rosario está de luto: Diego Ullúa falleció este miércoles a los 63 años, dejando un vacío imposible de llenar en la escena local.

Nacido en 1963 en la ciudad, Ullúa fue actor, bailarín, coreógrafo, director y gestor cultural. Su versatilidad lo llevó a alternar entre la danza y el teatro con una naturalidad que pocos logran.

¿Quién era Diego Ullúa?

Se formó con maestros de renombre como Norberto Campos, Gladys Temporelli y Mirko Buchín en artes escénicas, y en danza con Cristina Prates, con quien compartió escenario en varias oportunidades. Su particular sentido del humor y su calidez lo hicieron muy querido entre colegas y amigos.

Durante años integró el Grupo de Danza Contemporánea de Rosario, creado en 1980 y luego renombrado Seisenpunto, dirigido por Prates. También se perfeccionó con Vivi Tellas en puesta en escena, con Beda Docampo Feijoó en actuación y con Gustavo Schraier en producción en el CELCIT de Buenos Aires.

Una carrera brillante

En 1989, una beca del Fondo Nacional de las Artes lo llevó a Buenos Aires, donde desarrolló su profesión. Dos años después, su obra Desesperadamente… Armando ganó el primer premio del público en la Bienal de Arte Joven de Rosario.

Con Seisenpunto realizó giras nacionales e internacionales. Dirigió y puso en escena Rojo, actuó y bailó en El jardín que ruge y Dolce far niente. También creó el grupo Teatro de la Imagen, con el que repuso Desesperadamente… Armando.

Participó en el musical Aquí no podemos hacerlo de Pepe Cibrián Campoy, y actuó en El barrio del ángel gris en el Teatro San Martín, dirigido por Lito Cruz. En Rosario, dejó su marca en versiones como Marathon y Bagres, junto a sus amigas María Caila y Andrea Boffo.

Detrás de escena

Como director, estuvo al frente de 21.000 años después, Pido gancho y Como dos extraños, entre otras. También gestó el biodrama Mi mamá modelo, dirigiendo a su propia madre en el CCPE.

Produjo Cuatro cuartos y coordinó El clásico binomio. En cine, tuvo participaciones en Moebius (1996) y Reina Hormona (2021). Desde 2000, volvió a Rosario, donde fue director artístico de Satchmo y trabajó en el Teatro Municipal La Comedia.

Además, impulsó el ciclo Montajes mínimos y fue jurado en festivales como El Cruce. En sus últimos días, preparaba un unipersonal que pensaba estrenar este año.

Las redes sociales se llenaron de mensajes de despedida de amigos y colegas, conmocionados por su partida.

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