Es la primera causa de discapacidad en el país y, aun así, la mayoría de los salteños no tiene los controles al día. Los especialistas marcaron qué hábitos cambian el pronóstico y por qué esperar unos minutos puede costar caro.
En el Día Mundial del ACV, tres especialistas salteños se sentaron frente al stream de Que Pasa Salta para hablar de algo que, según remarcaron, todavía mucha gente desconoce: el accidente cerebrovascular es la primera causa de discapacidad y, sin embargo, el 80% de los casos podría evitarse.
La neuróloga Gabriela Orzuza, el neurólogo Diego Díaz —presidente de la Sociedad Neurológica de Salta— y Verónica Figueroa, al frente de la Fundación Por Nuestros Niños, coincidieron en que la prevención, los controles médicos y la reacción rápida ante los síntomas son las tres patas sobre las que se sostiene la pelea contra esta enfermedad.
"La buena noticia es que se puede prevenir"
Orzuza fue la primera en poner el tema sobre la mesa. Para la profesional, el primer paso es que la comunidad entienda la dimensión del problema.
"Es fundamental que la comunidad conozca que esto existe y que tiene una alta incidencia. El ACV es la primera causa de discapacidad y la buena noticia es que se puede prevenir: el 80% de los casos son prevenibles", explicó.
Ese porcentaje no es un dato menor: habla de una enfermedad que, en la enorme mayoría de los casos, está ligada a factores de riesgo que se pueden modificar con decisiones cotidianas y con un seguimiento médico sostenido en el tiempo.
Los hábitos que mueven la aguja
Consultada sobre qué se puede hacer concretamente, la neuróloga enumeró los frentes de trabajo: dejar el cigarrillo, moderar el consumo de alcohol y drogas, controlar la presión arterial y tratar enfermedades como la diabetes y el colesterol alto.
"Con controles simples podemos detectar problemas muchos años antes de que generen daño", sostuvo Orzuza, que puso el acento en la importancia de no esperar a que aparezca un síntoma para hacerse ver.
En la misma línea, detalló las recomendaciones que suelen repetir en el consultorio: unos 150 minutos de actividad física por semana, más frutas y verduras en la dieta y menos sal y ultraprocesados.
"Los minutos son cruciales para la salud del cerebro"
El doctor Diego Díaz cambió el eje de la charla hacia la urgencia. Para él, la prevención es clave, pero cuando el ACV ya está en curso, lo que define el pronóstico es el tiempo de reacción.
"Los minutos son cruciales para la salud del cerebro. Cuando una persona tiene un ACV, actuar rápido puede hacer una diferencia en la recuperación", señaló.
Con esa premisa, presentó la iniciativa "Espacios Neuroprotegidos", un proyecto que apunta a capacitar a trabajadores y personal de distintos ámbitos para que sepan cómo moverse frente a una emergencia neurológica.
"Es importante que la sociedad conozca los síntomas y sepa cómo actuar. La idea es activar rápidamente la detección y la atención", explicó.
Las capacitaciones ya pasaron por el aeropuerto, el Teleférico y distintos puntos del interior de la provincia, según detalló el especialista.
Escuelas que se convierten en la primera línea
Verónica Figueroa aportó el costado comunitario del trabajo. Desde la Fundación Por Nuestros Niños, la apuesta es llegar a los chicos antes de que la enfermedad aparezca.
"La prevención es clave. Queremos trabajar antes de llegar a la enfermedad y generar conciencia sobre los hábitos que podemos elegir", afirmó.
La tarea tuvo un alcance importante este año: tras una experiencia piloto en 25 establecimientos, las capacitaciones llegaron a 225 escuelas. El recorrido incluyó instituciones de Metán, Rosario de la Frontera, Cafayate, Orón, Tartagal y Salta Capital, donde por sí sola se alcanzaron 186 escuelas.
La idea de fondo es que los estudiantes se transformen en multiplicadores dentro de sus propias familias, capaces de reconocer hábitos de riesgo y de identificar señales de alerta en un adulto.
No es solo cosa de mayores
Uno de los puntos que más llamó la atención del stream fue la advertencia de Díaz sobre la edad de los pacientes. Aunque la frecuencia es menor, el ACV también puede golpear a los más jóvenes.
"En el Hospital San Bernardo hemos atendido pacientes de 16, 17 y 18 años. En los jóvenes es menos frecuente, pero el impacto puede ser enorme para la persona y para toda su familia", contó.
Los tres especialistas cerraron con una misma conclusión: la combinación de prevención, controles periódicos y detección temprana es la herramienta más eficaz para bajar tanto el riesgo de sufrir un ACV como la gravedad de sus consecuencias.
Y ante cualquier síntoma compatible con un accidente cerebrovascular, la recomendación es una sola: pedir atención de emergencia de inmediato, sin esperar a ver cómo evoluciona.