El acusado por el robo millonario en Allen habló en Tribunales y dejó a su esposa contra las cuerdas
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El acusado por el robo millonario en Allen habló en Tribunales y dejó a su esposa contra las cuerdas

El acusado por el asalto al empresario frutícola de Allen se sentó frente a la jueza, contó cómo golpeó y ató a la víctima y apuntó a un solo responsable. Lo que dijo sobre su esposa, también imputada, deja abierta una pregunta incómoda para la causa: el monto que admitió se llevó no coincide con el que investiga la Fiscalía.

Un giro inesperado sacudió la causa por el asalto que sacudió a Allen en abril. Uno de los dos imputados por el robo de más de $90 millones al empresario frutícola Américo Gómez se presentó voluntariamente ante la Justicia y reconoció su participación, pero al mismo tiempo intentó desligar a su pareja, también acusada en el expediente.

La declaración se concretó el lunes 2 de noviembre, casi siete meses después del hecho. El hombre no solo admitió el ataque: reconstruyó paso a paso cómo lo llevó a cabo y sostuvo que la mujer no tuvo nada que ver.

Cómo fue la noche del asalto

El episodio que derivó en esta causa se remonta al domingo 5 de abril. Cerca de las 22, una mujer que trabajaba para Gómez arribó a la vivienda del empresario, sobre la calle San Luis al 150, para cobrar por tareas de limpieza que había hecho en un salón de eventos.

Minutos más tarde, según la reconstrucción del caso, un hombre encapuchado irrumpió en la casa, golpeó al dueño de casa e intentó atarlo. La víctima recibió impactos en la cabeza y logró resistirse de forma parcial.

De acuerdo con la acusación de la Fiscalía, los responsables se llevaron cerca de $90 millones que estaban destinados al pago de sueldos, además de otros $250.000 en efectivo, 1.500 dólares, un cheque por $3.870.000 y un teléfono celular.

La investigación avanzó con rapidez y terminó con la detención de la empleada y su pareja, señalados como coautores de un accionar coordinado.

La versión del imputado ante la jueza

El acusado pidió declarar de manera voluntaria. Su abogado aclaró en la audiencia que el hombre había sido notificado sobre las consecuencias de esa decisión y que, pese a todo, quería contar su versión.

"Yo cometí una cagada grande y quiero hacerme responsable de ello", disparó al abrir su testimonio. Y agregó: "Yo soy el único responsable del hecho".

Según su relato, esa noche acompañó a su esposa hasta las inmediaciones de la casa del empresario. Antes de llegar le dijo que iba a visitar a un amigo y se separó de ella. Lo que no contó en ese primer momento es que, según admitió este lunes, esperó entre 10 y 15 minutos y volvió al lugar con la cara cubierta para concretar el robo.

El hombre reconoció que entró a la vivienda, que golpeó al empresario con los puños y que lo ató con un cordón de su calzado de trabajo. También mencionó que llevaba dos guantes de cuero. Su versión presenta un punto de fricción con la acusación fiscal de abril, que había descrito una agresión con un arma de fuego usada para golpear a la víctima.

El intento por desvincular a su pareja

El eje central de la audiencia fue lo que el imputado dijo sobre la mujer. Aseguró que ella desconocía por completo sus intenciones y que él mismo la encerró en el baño mientras cometía el asalto.

De acuerdo con su relato, la mujer se quedó en la casa cuando él escapó, asistió al empresario y esperó a que llegara la Policía. Cuando su defensor le preguntó si había sido ella quien desató a la víctima, respondió que creía que sí, aunque aclaró que no presenció ese momento.

La declaración choca de frente con la hipótesis que la Fiscalía sostuvo al imputar a ambos. En abril, la acusación planteó que la mujer habría usado su vínculo laboral con el empresario para facilitar el ingreso de su pareja y que, después del robo, habría simulado ser otra víctima para desviar la pesquisa.

Más allá del reconocimiento, la situación procesal de la esposa no cambió: sigue imputada y su rol deberá evaluarse junto al resto de las pruebas del expediente.

La brecha entre los $90 millones y los $5 millones

Otro punto que quedó flotando tras la audiencia fue el monto del botín. El acusado afirmó en dos oportunidades que se llevó $5 millones. La Fiscalía, en cambio, le atribuyó a la pareja un robo de aproximadamente $90 millones, más dólares, un cheque y otros valores.

La distancia entre una cifra y otra es enorme y no quedó aclarada durante la jornada del lunes. Los $5 millones corresponden únicamente a lo que declaró el imputado: no hubo ninguna resolución judicial que fijara ese monto como el dinero efectivamente sustraído ni que modificara la acusación original.

Allanamientos y pruebas que sostienen la causa

Tras el asalto, la investigación avanzó a buen ritmo. El 8 de abril, la Policía realizó allanamientos en Allen y secuestró más de $2,7 millones en efectivo, cinco teléfonos celulares, ropa, calzado y diversos artículos comprados recientemente.

Los investigadores también hallaron comprobantes de compras posteriores al robo y una billetera que el empresario reconoció como propia. Todo ese material se sumó al expediente, junto con las declaraciones y las actuaciones policiales.

La Fiscalía imputó a la pareja por robo calificado por el uso de arma impropia, en carácter de coautores. La jueza de Garantías aceptó los cargos y dictó cuatro meses de prisión preventiva. En agosto, la Justicia prorrogó la medida, por lo que ambos siguieron detenidos mientras la causa avanzaba.

La audiencia del 2 de noviembre tuvo un objetivo puntual: tomar la declaración voluntaria del acusado. Antes de empezar, la jueza le explicó que no estaba obligado a hablar y que podía elegir qué preguntas responder. El hombre optó por contestar solo las consultas de su defensor.

Otros golpes millonarios en la región

El caso de Allen no es el único episodio de este tipo en la zona. En octubre, una inmobiliaria del centro de Roca denunció la desaparición de una caja fuerte y una suma importante de dinero. El recuento posterior determinó que faltaban más de $50 millones y 3.000 dólares, además de una computadora portátil.

Otro hecho se registró en Neuquén, donde una concesionaria reportó el robo de cinco vehículos. Según contó su propietario, tiempo después recibió un pedido de $30 millones para poder recuperarlos.

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