El acuerdo Mercosur-UE ya genera roces: las rurales reclaman por el reparto de las cuotas
US$120.000 millones anuales en juego y un sistema que premia al más rápido: el acuerdo con Europa ya genera roces entre los países del bloque. Las rurales piden reglas claras antes de que la oportunidad se convierta en una pelea por los cupos.
El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, que entró en vigencia provisional el 1° de mayo de 2026 tras 27 años de negociaciones, prometía ser la puerta de entrada a un mercado de más de US$120.000 millones anuales. Sin embargo, ya aparecieron las primeras grietas: las entidades agropecuarias del bloque advierten que la falta de un reparto consensuado de los cupos de exportación puede convertir esa oportunidad en una carrera de trámites que termine licuando el beneficio.
La Federación de Asociaciones Rurales del Mercosur (FARM), que preside Jorge A. Rodríguez, emitió un comunicado desde Porto Alegre en el que expresa su preocupación por la mecánica elegida para administrar los contingentes arancelarios que otorgó Bruselas. El tratado contempla preferencias para 22 productos agropecuarios considerados sensibles, mientras que el Mercosur, a su vez, abrió cupos para 11 productos europeos.
El problema, según la entidad, es que no hay una asignación previa, cuantificada y coordinada entre los países miembros. Esa ausencia de reglas claras convierte la ventaja arancelaria en un escenario de alta volatilidad operativa, justo cuando el bloque debería mostrar fortaleza institucional.
Qué es el sistema que genera discordia
El eje del reclamo pasa por la aplicación del principio conocido como “first in, first out” (FIFO), que asigna las cuotas por estricto orden de llegada de las solicitudes a través del Sistema de Administración y Distribución de Cuotas Otorgadas al MERCOSUR por Terceros Países (SACME).
Para las entidades rurales, ese mecanismo automático transforma el acceso a los cupos en una carrera acelerada por presentar los trámites de embarque, lo que hace imposible planificar a largo plazo. La incertidumbre sobre qué volumen podrá colocar cada empresa durante la vigencia del contingente genera un entorno de imprevisibilidad que juega en contra de los exportadores.
El comunicado señala que, al saber que el beneficio arancelario se agota a medida que ingresan las carpetas, los compradores europeos ganan posición de fuerza y presionan los precios a la baja. Así, el descuento fiscal acordado en el tratado termina neutralizándose en la práctica.
El riesgo para el bloque
La FARM advirtió que esta inconsistencia administrativa no solo afecta las operaciones comerciales actuales, sino que sienta un precedente negativo para la arquitectura institucional del Mercosur. La incapacidad de resolver puertas adentro la administración de volumen debilita la cohesión del bloque de cara a otras negociaciones internacionales que mantiene con terceros países.
El sector productivo remarcó la urgencia de que los gobiernos de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay alcancen un consenso político para fijar un criterio de distribución equilibrado, transparente y previsible. La propuesta apunta a dejar atrás la asignación por mera velocidad administrativa y adoptar parámetros que reconozcan las realidades productivas y la capacidad exportadora de cada país.
“Son los operadores privados y las cadenas de valor quienes conocen con precisión los requerimientos de la demanda, las exigencias de calidad y los calendarios agrícolas del sector”, plantearon desde la federación. En esa línea, la FARM reiteró su disposición a aportar el bagaje técnico de sus instituciones miembro para construir una herramienta de distribución eficiente que preserve el valor estratégico del acuerdo bilateral.