El 85,9% de los hogares de Salta tiene deudas: cómo se convirtió en una estrategia de supervivencia
El 85,9% de las familias de los barrios populares de Salta tiene deudas y en el 65% de los casos el dinero se fue en comida. La mayoría no llega a fin de mes y casi tres de cada cuatro pidieron un préstamo para pagar otro. El informe de ISEPCI Salta que prende las alarmas.
Un relevamiento de ISEPCI Salta sobre 500 hogares de más de 40 barrios y asentamientos populares de la capital salteña revela que el 85,9% de las familias está endeudado. Pero no se trata de compras suntuosas: la deuda se usa para comer, pagar servicios y cubrir gastos de salud.
El informe, difundido esta semana, pinta una economía doméstica al límite. El 45,8% de los hogares reconoció que el ingreso mensual no alcanza para cubrir todos los gastos, y el 76,6% tiene alguna cuota o deuda atrasada. La cadena es conocida: se pide un préstamo para tapar otro y la bola de nieve no para de crecer.
Comer, el principal destino del dinero prestado
Entre las familias endeudadas, el 65% destinó el dinero a la compra de alimentos. Le siguen el pago de servicios y los gastos de salud. El crédito, así, no financia consumo superfluo sino necesidades básicas que el sueldo ya no cubre.
El problema se agrava a la hora de devolverlo: el 47% de los hogares tuvo que resignar comida para honrar sus deudas. Otros dejaron de pagar servicios o postergaron la compra de medicamentos.
La tarjeta de crédito, la vía más usada
La principal fuente de endeudamiento es la tarjeta de crédito, con el 40,8%. Después aparecen los préstamos entre familiares y amigos, el fiado en comercios del barrio y los prestamistas informales. El crédito bancario tradicional queda relegado frente a estas salidas de emergencia.
El 30% de quienes se atrasaron mencionó la necesidad de comprar alimentos como motivo de la mora, seguido por el impacto de las tarifas de luz, gas y agua.
La trampa de la deuda que se paga con otra deuda
El dato más preocupante es el sobreendeudamiento: el 72,2% de los hogares admitió haber pedido una nueva deuda para cancelar una anterior. El mecanismo genera intereses y cuotas que se suman a las ya existentes.
Entre las consecuencias de caer en mora, el 39,9% mencionó la refinanciación de deudas. También se registraron llamados y mensajes de cobranza, la necesidad de recurrir a otro prestamista y dificultades para acceder a nuevos créditos.
El relevamiento expone una problemática que atraviesa a miles de familias de los sectores más vulnerables de la capital: cuando el ingreso no alcanza, el crédito se convierte en un salvavidas. Pero ese salvavidas, advierten los datos, termina hundiendo a muchos en una espiral de la que es difícil salir.