El 80% de los proyectos del RIGI se concentra en tres provincias
El régimen de incentivos prometía diversificar la economía, pero los datos muestran otra cosa. ¿Qué pasa con el empleo y los impuestos?
Un informe del Observatorio del RIGI revela que solo tres provincias concentran el 80% de las inversiones aprobadas bajo el régimen de incentivos, y que más del 95% de los fondos van a actividades extractivas.
El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), aprobado el 28 de junio de 2024 como parte de la Ley Bases, prometía diversificar la economía y atraer capitales. Sin embargo, los datos muestran una realidad distinta: la inversión se concentra en petróleo, gas y minería, y en un puñado de provincias.
Territorio y empresas
Según el informe del Observatorio del RIGI, publicado el 19 de agosto, hay 42 proyectos presentados que comprometen más de US$194.000 millones. Pero el saldo de Inversión Extranjera Directa (IED) entre diciembre de 2023 y abril de 2026 fue deficitario en más de US$1.500 millones, a pesar de que el régimen se presentó para atraer capitales extranjeros.
La concentración es doble: por un lado, el 95,6% de la inversión se reparte entre petróleo (43,3%), cobre (24,6%), gas (17,2%) y litio (10,5%). Por otro, Neuquén (46,1%), San Juan (19,9%) y Río Negro (14,2%) acumulan el 80% de los fondos.
Seis empresas concentran el 64,4% de la inversión total, lideradas por YPF (20,8%), Glencore (13,2%) y Chevron (10,3%). El capital extranjero representa el 45,8%, el argentino el 38,5% y el mixto el 15,7% restante.
YPF es el actor estructurante en el sector de hidrocarburos. Lidera el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), un oleoducto de 437 kilómetros que conectará Vaca Muerta con un puerto de aguas profundas en Punta Colorada, Río Negro. El proyecto, aprobado en marzo de 2025, contempla una inversión de US$2.900 millones.
En minería, las grandes corporaciones transnacionales dominan: Glencore controla El Pachón (San Juan) y MARA (Catamarca); Rio Tinto controla Rincón (Salta) y Fénix, y tiene participación en Los Azules.
“La concentración territorial y sectorial en el marco del RIGI hace que se estén generando economías de enclave”, dijo a RÍO NEGRO Ariel Slipak, economista de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).
Empleo
El RIGI prometía favorecer la creación de empleo. Un balance oficial del 4 de agosto proyecta 95.158 puestos de trabajo. Pero según el SIPA, Argentina perdió 337.365 empleos asalariados registrados entre noviembre de 2023 y mayo de 2026.
Un informe de Misión Productiva, del 27 de agosto, concluyó que “todo el empleo que promete el RIGI no repone ni un tercio del que ya se destruyó en la gestión Milei”. Si todos los proyectos se concretaran, serían el equivalente al 28,2% del empleo formal perdido.
“Son, en algún sentido, las dos Argentinas que muestran hoy los datos productivos”, señala el informe. Mientras energía y minería crecen, la industria, la construcción, el comercio y los servicios pierden puestos de trabajo.
El empleo permanente está concentrado en minería (77,2% de los puestos directos). Geográficamente, se concentra en San Juan (36,6%), Salta (13,4%) y Catamarca (12,3%).
Slipak advierte sobre “áreas geográficas enteras pensadas como zonas de sacrificio”. “Las Grutas es una ciudad próspera con el turismo. Y ahora va a tener dos barcos de licuefacción tirando metano todo el tiempo y el olor se siente”, ejemplificó.
Impuestos
Las exenciones impositivas son uno de los principales atractivos del RIGI. Según el CEPA, cuando el régimen esté en plena producción, dejará de recaudar US$1.813 millones anuales, con un rango de US$1.307 a US$2.362 millones.
Las retenciones de exportación resignadas representan US$851 millones anuales, y la baja de Ganancias (de 35% a 25%) genera una renuncia de US$545 millones. El Estado no publica datos desagregados por proyecto.
Al menos 7 de los proyectos aprobados ya existían antes de la creación del RIGI. “El RIGI no está generando necesariamente inversiones nuevas, sino otorgando beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios extraordinarios a proyectos que probablemente se hubieran desarrollado de todos modos”, concluye el informe del CEPA.