El 65% de los jujeños redujo la calidad de su comida: la radiografía de la crisis
El informe de Mumalá e ICEPSI no solo muestra la caída en la alimentación: hay un dato sobre las deudas que revela hasta dónde llega la desesperación de las familias jujeñas.
Un informe conjunto de Mumalá e ICEPSI expone un panorama crítico en Jujuy: el 65% de los hogares redujo la calidad y cantidad de alimentos, y el 49% se endeudó para poder comer. El relevamiento federal, que abarcó a más de 1.500 hogares de mujeres y diversidades, muestra que la provincia atraviesa la misma crisis que el resto del país.
Así lo confirmó la referente de Mumalá en la provincia, Susana Rengifo, en diálogo con Radio 2. Los datos revelan una caída drástica en la seguridad alimentaria, un aumento de la precarización laboral y un endeudamiento familiar destinado casi exclusivamente a cubrir gastos básicos de subsistencia.
Ajuste en la mesa diaria y estrategias de supervivencia
La inflación y la pérdida del poder adquisitivo modificaron por completo los hábitos de consumo. El 42% de los hogares encuestados reconoció que algún familiar tuvo que saltarse comidas por falta de recursos. El 95% de las compras cotidianas se ajustó, con una reducción del 65% en la calidad y cantidad de alimentos, reemplazando o eliminando productos frescos y carnes.
En las recorridas por distintas localidades jujeñas, los relevadores constataron situaciones extremas: familias que alternan días sin almorzar, trueque de alimentos y ayuda mutua comunitaria para subsistir.
Pluriactividad, precarización y deudas para comer
Ante la insuficiencia de los ingresos tradicionales, las familias debieron reconfigurar su mercado laboral interno. El 56% de los encuestados sumó al menos un empleo adicional en los últimos seis meses, con un crecimiento de la venta ambulante y el trabajo a través de aplicaciones. Además, se registró un 51% de precarización laboral en el sector femenino.
El endeudamiento es otra de las caras de la crisis: el 63% de las personas mantiene deudas activas, y lo más alarmante es que el 49% contrajo deudas con bancos o billeteras virtuales únicamente para cubrir gastos cotidianos y compra de alimentos. Esto rompe con la lógica histórica de endeudamiento orientado a bienes de capital o electrodomésticos.
Impacto en la salud mental y calidad de vida
Rengifo advirtió que la crisis no se agota en las variables macroeconómicas, sino que impacta directamente en el bienestar integral de la población. El 83% de los encuestados reporta alteraciones graves en el descanso, altos niveles de estrés y preocupación constante.
Ante la falta de dinero, las familias se ven obligadas a postergar proyectos de vida, suspender tratamientos de salud, consultas médicas y el pago de actividades de ocio o formación. Un escenario generalizado de empobrecimiento y pérdida de dignidad en la calidad de vida cotidiana.