El 36,6% de los jóvenes no estudia ni trabaja: la explicación que va más allá de la falta de ganas
La crisis económica empuja a muchos a la desmotivación, pero hay un factor que golpea incluso antes de que terminen el secundario.
Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA encendió las alarmas sobre la situación laboral de los jóvenes de 18 a 25 años en el país: solo el 14,2% tiene empleo formal, mientras que el 22,5% transita empleos irregulares o desempleo reciente, el 10,7% lleva más de seis meses sin trabajo y la inactividad alcanza al 36,6%. El estudio también advierte que las oportunidades se reducen drásticamente en los sectores socioeconómicos más bajos.
Frente a estos números, el secretario de Juventud de la Provincia, Tane Da Souza, salió a cuestionar las lecturas que asocian la desocupación con una supuesta falta de voluntad. "Muchas veces se agarra algún titular o algún pedacito de algún estudio y se refuerzan, intencional o no intencionalmente, algunos estigmas", sostuvo. Y sumó: "Yo sí veo una juventud en Salta que, a pesar de la situación recontra compleja, sí tiene muchas ganas de participar, de progresar, de realizar sueños".
El peso de la economía y la desmotivación
Según Da Souza, la principal preocupación de los jóvenes pasa por el trabajo, la estabilidad económica y la posibilidad de armar un proyecto de vida. Muchos ven que sus padres o hermanos, incluso con empleo formal, necesitan sumar dos o tres trabajos, hacer repartos o changas para llegar a fin de mes. "Claro que te desmotiva para estudiar, prepararte, si igual no vas a llegar a fin de mes", explicó.
Para el funcionario, detrás de los jóvenes que figuran como inactivos no hay desinterés, sino un contexto en el que proyectarse se volvió más difícil. A eso se suma la "cultura de la inmediatez" que impulsan las redes sociales, con la idea de que el éxito es sinónimo de dinero fácil y rápido. "Si no lo tenés fácil o rápido, y mejor si es sin estudiar, mejor si es sin laburar, entonces sos un fracasado", criticó.
Da Souza considera clave recuperar los espacios de encuentro cara a cara, como clubes, plazas y actividades comunitarias, para que los jóvenes vean que lo que les pasa no les pasa solo a ellos.
Frustración anticipada
Uno de los puntos que más preocupa al secretario es que la frustración aparece cada vez más temprano. "Hay muchos chicos frustrados con su futuro desde una edad muy, muy chica", afirmó, y señaló que no es solo por las redes, sino también por la crisis económica y la dificultad para imaginar un futuro posible. "Hay adolescentes que se frustran por anticipado", advirtió.
Esa sensación puede terminar minando las ganas de estudiar: si un joven ve que quienes lo rodean necesitan varios trabajos para sostenerse, empieza a preguntarse si el esfuerzo educativo realmente vale la pena. Por eso, el desafío no es solo pedirles que estudien o trabajen, sino generar condiciones concretas para que puedan hacerlo.
Desde la Secretaría de Juventud aclararon que no cuentan con estadísticas propias comparables con el informe de la UCA, pero destacaron el valor del trabajo territorial. "Cuando vos generás condiciones de participación reales, los jóvenes participan", afirmó Da Souza, y remarcó la necesidad de correr el foco del estigma de los "jóvenes vagos" para discutir qué oportunidades y condiciones existen realmente.