El 26 a 0 del Frente Cívico: los nombres que quedaron al frente de las ciudades clave
El Frente Cívico celebró el 26 a 0 y ya asoman las ciudades donde se juega la próxima pulseada: quiénes quedaron al frente y qué prometen en un mapa que se extiende hasta 2030.
Santiago del Estero estrenó un nuevo mapa de poder municipal. Este sábado 31 de octubre asumieron los intendentes que la ciudadanía eligió el 2 de agosto, y el Frente Cívico por Santiago reivindicó el resultado con una síntesis que ya circula como bandera interna: “26 a 0”.
El gobernador Elías Suárez y el senador nacional Gerardo Zamora encabezaron el saludo a los flamantes mandatarios a través de un comunicado del espacio político. Allí dejaron en claro que la etapa que se abre excede la formalidad protocolar.
“Saludamos y felicitamos a cada uno de ellos, con el compromiso de seguir trabajando por el desarrollo de nuestras ciudades y de toda la provincia”, expresaron desde el Frente Cívico.
Dos liderazgos, un mismo proyecto
La particularidad del escenario provincial es la convivencia de dos figuras con responsabilidades distintas pero atadas al mismo armado político.
Suárez está al frente del Poder Ejecutivo y tiene la tarea de traducir la fortaleza electoral en resultados de gestión: infraestructura, desarrollo productivo, educación, salud y empleo aparecen entre las prioridades que deberá sostener.
Zamora, en tanto, conserva un rol central como referente del Frente Cívico y senador nacional. Su trayectoria sigue siendo clave para entender cómo se organiza y cómo llega territorialmente el espacio.
Esa división de funciones permite complementar la gestión provincial con la representación política en el plano nacional. También fortalece la capacidad del gobernador para coordinar políticas públicas con las administraciones locales.
El otro lado de la moneda es la expectativa: cuando un espacio concentra semejante porción de la representación territorial, los resultados de gobierno quedan bajo la lupa con más intensidad.
Qué significa el “26 a 0”
La expresión que usa el oficialismo no es solo una lectura numérica de los comicios. Funciona como reivindicación de la capacidad para sostener acuerdos, liderazgos y estructuras de representación en distintos puntos de la provincia.
El nuevo entramado municipal abarca desde la Capital y La Banda hasta ciudades productivas como Bandera, Quimilí y Añatuya, y centros turísticos y comerciales como Las Termas de Río Hondo y Frías.
Esa presencia territorial puede aceitar la coordinación de obras, programas sociales, inversiones y políticas productivas. A la vez, plantea el desafío de preservar la autonomía institucional de cada municipio y garantizar los mecanismos de control democrático.
El resultado también reordena el tablero para la oposición provincial, que deberá reconstruir espacios de representación, armar propuestas alternativas y ejercer el control político desde los ámbitos institucionales que tenga a mano.
El interior, eje de la nueva etapa
Uno de los puntos salientes del mapa surgido de las urnas es el peso de las ciudades del interior.
Bandera, cabecera del departamento Belgrano, inicia un nuevo período con Jairo Colaneri, en un contexto de continuidad política y expectativas puestas en el desarrollo productivo.
Quimilí, con Sixto “Cuchu” Díaz, arranca una etapa marcada por el diagnóstico de la administración municipal, el ordenamiento institucional y la necesidad de responder a demandas de infraestructura y servicios.
Añatuya, con Julio Ernesto Castro, se posiciona como otro punto estratégico del sudeste provincial. Frías, bajo la conducción de Humberto Salim, enfrenta desafíos ligados al empleo, la producción y la actividad económica.
En el norte, Monte Quemado, Campo Gallo y Nueva Esperanza integran un corredor donde la infraestructura vial, la actividad forestal, la producción y los servicios públicos serán determinantes.
En localidades como Suncho Corral, Ojo de Agua, Fernández, Pinto y Selva, los nuevos períodos de gobierno también abren expectativas de desarrollo y fortalecimiento institucional.
Planificación y desarrollo: las herramientas del gobierno
La consolidación política municipal coincide con una etapa en la que el gobierno de Suárez busca reforzar sus instrumentos de planificación.
El Consejo Económico y Social aparece como uno de los ámbitos principales de articulación entre el Estado, el sector privado, las organizaciones sociales, las universidades y los representantes de la producción.
Las Agencias de Desarrollo Territorial y el programa de capacitación juvenil Santiago Crece con Vos completan una estrategia provincial orientada a vincular las políticas públicas con las necesidades concretas del interior.
El desafío, en este punto, es que la fortaleza política se transforme en capacidad de ejecución, generación de empleo, inversiones, conectividad y oportunidades para las economías regionales. La coordinación entre el gobernador y los intendentes será decisiva para lograrlo.
Más poder, más responsabilidades
El Frente Cívico llega al nuevo ciclo institucional con una posición favorable, pero los próximos cuatro años no se definirán solo por el resultado de las urnas.
La situación económica nacional, la disponibilidad de recursos, la relación financiera entre Nación y provincias y las demandas sociales condicionarán la capacidad de respuesta de los gobiernos municipales.
Por eso, la prueba central para los nuevos intendentes será administrar con eficiencia, fijar prioridades, sostener los servicios esenciales y generar condiciones para el crecimiento de sus comunidades.
Para Suárez y Zamora, el reto político pasa por mantener la cohesión del espacio y acompañar a los municipios sin que la unidad partidaria reemplace la evaluación concreta de cada gestión.
Una etapa que se extiende hasta 2030
El 31 de octubre de 2026 quedará registrado como una fecha significativa en la reorganización institucional de Santiago del Estero.
El saludo conjunto de Suárez y Zamora a los intendentes funcionó como demostración pública de continuidad política y de respaldo a las nuevas autoridades.
El Frente Cívico comienza el período municipal 2026-2030 con una extensa presencia territorial y con la oportunidad de convertir ese respaldo electoral en una etapa de desarrollo provincial.
La incógnita ya no pasa solo por la magnitud del triunfo, sino por la capacidad de los nuevos gobiernos para responder a las expectativas de las ciudades que representan. El “26 a 0” sintetiza la lectura electoral del oficialismo; la dimensión histórica de este ciclo dependerá de lo que ocurra en cada municipio durante los próximos cuatro años.