Duelos silenciados: la tanatóloga que revela lo que nadie te cuenta sobre las pérdidas
¿Alguna vez sentiste que un duelo no era lo suficientemente válido? Violeta Vázquez te cuenta cómo atravesar las pérdidas que nadie ve y cómo acompañar sin hacer daño.
¿Sabías que hay duelos que la sociedad invalida y que muchos finales se viven en silencio? Violeta Vázquez, una de las tanatólogas más reconocidas de Argentina, acaba de publicar su noveno libro, “Duela”, y en una charla íntima desmenuza los mitos y las claves para atravesar las transiciones sin morir en el intento.
“Los duelos implican mucho más que pérdidas físicas”, explica Vázquez. “Atravesamos estos procesos cada vez que pasamos por una ruptura o un final: cuando se termina un trabajo, nos mudamos, nos alejamos de nuestra pareja o de una amistad, cuando los hijos crecen o muere un animal que era familia. Cada culminación de una etapa se lleva una parte de nosotros. De cierta manera, estamos deshaciéndonos y reconstruyéndonos todo el tiempo”.
En el nuevo episodio de “Otras como yo”, el podcast de Esencia y Sentido, la especialista profundiza sobre los duelos minimizados y desautorizados socialmente, y ofrece herramientas para acompañarnos y acompañar mejor.
Mitos que pesan más que el dolor
Vázquez derriba creencias instaladas: “No hay un duelo peor que otro y el tiempo no lo cura todo. No vamos a superarlo con voluntad. No hay nada que sanar porque no estamos rotos. Tampoco hay que soltar ni perdonar necesariamente”. La tanatóloga asegura que esos procesos ocurren naturalmente mientras nos reconstruimos.
“Para algunas personas las etapas del duelo pueden funcionar, pero en mi experiencia los procesos no son lineales”, afirma. “Nos movemos en forma pendular entre las emociones de la pérdida y la reconstrucción. Oscilar entre el dolor y la alegría, las ganas de trabajar o pensar con esperanza, es sano. La pendulación es natural y necesaria. Aún en medio del sinsentido podemos encontrar disfrute”.
Duelar lo que no fue
Una de las ideas más potentes del libro es la necesidad de duelar lo que ya sabemos que no va a pasar: los hijos que no tendremos, los talentos que no se convirtieron en carrera, los sueños incumplidos, las identidades renunciadas. “Todas las emociones son válidas. A veces la culpa, el enojo y la negación son formas de no sentir tanto dolor”, dice Vázquez.
Cómo acompañar sin meter la pata
“Cuando atravesamos un duelo, muchas personas se alejan porque no saben cómo acompañar, tienen miedo de molestar y terminan dejando a la persona muy sola”, explica. Frases como “llámame si necesitas algo” o “no llores, mirá todo lo que tenés” no ayudan. La clave está en ofrecer ayuda concreta, acompañar sin juzgar ni reparar, y permitir que el otro exprese sus emociones.
“No hay categorías ni jerarquías de dolor. Es importante no victimizar ni infantilizar. Compartir nuestra propia vulnerabilidad también ayuda a mantener la conexión”, indica. Evitar el “duelómetro” y la racionalización del proceso es fundamental.
“Duela” no busca una visión positivista, sino ponerle nombre a emociones que todos vivimos a nuestra manera. “Cuando transitamos los duelos aparecen oportunidades para encontrar quiénes somos hoy. Lo que emerge suele sentirse como una existencia renovada, más fértil. Pero hay que sostener el proceso y el tiempo de espera, permitiendo que haya red”, concluye Vázquez.
La conversación completa está disponible en el canal de YouTube de “Otras como yo”.