Ducós: la avenida que ya se cobró varias vidas y otra vez está en el centro de la escena

La avenida Ducós vuelve a estar en el centro de la escena en Comodoro tras un nuevo vuelco fatal, y la historia de la arteria acumula episodios que muchos vecinos conocen de memoria. Lo que reveló la investigación sobre lo que pasó segundos antes del impacto es lo que nadie esperaba.

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Ducós: la avenida que ya se cobró varias vidas y otra vez está en el centro de la escena
Ducós: la avenida que ya se cobró varias vidas y otra vez está en el centro de la escena

Un adolescente de 17 años murió y otro joven de la misma edad resultó gravemente herido tras un violento vuelco en la avenida Ducós, en Comodoro Rivadavia. El siniestro ocurrió cuando el Volkswagen Gol en el que viajaban perdió el control y volcó, y encendió otra vez las alertas sobre una de las arterias más peligrosas de la ciudad.

El caso quedó bajo investigación. Testimonios recogidos después del accidente indicaron que el Gol habría circulado a alta velocidad junto a otro vehículo, lo que abrió la hipótesis de una presunta picada previa al vuelco. Esa circunstancia deberá establecerse mediante pericias, imágenes disponibles y los testimonios incorporados al expediente.

Una arteria marcada por la tragedia

La muerte del adolescente no es un hecho aislado en la historia de la avenida Ducós. Desde hace casi dos décadas, la arteria acumula episodios fatales que tuvieron como denominador común la velocidad, las maniobras riesgosas y las pérdidas de control.

Uno de los antecedentes más graves se remonta a enero de 2008. Abel Aguirre, de 45 años, e Ignacio Santa Coloma, de 30, murieron luego de que un Ford Focus volcara sobre la curva de la avenida ubicada junto al Juzgado Federal. El auto era conducido por Luis Bahamonde, de 28 años, quien sobrevivió y se convirtió en uno de los principales testigos. Según la reconstrucción de aquel momento, los dos fallecidos salieron despedidos del habitáculo y terminaron sobre la costa.

La violencia del impacto derivó en distintas hipótesis: se analizó si el Ford Focus podía haber participado de una picada con otro vehículo, aunque en las primeras horas no había testigos que confirmaran esa versión. También se intentó determinar si existió consumo de alcohol. La velocidad apareció desde entonces como uno de los elementos centrales para explicar la pérdida de control.

2014: el guardarraíl y una muerte tras días de internación

Seis años después, en diciembre de 2014, Florencia Belén Ibarra, de 28 años, falleció tras permanecer internada varios días por las lesiones sufridas en un violento accidente, según detalló El Patagónico. La mujer circulaba sola a bordo de un Renault Twingo cuando, por causas que en ese momento no pudieron establecerse, perdió el control del vehículo y chocó contra las barreras metálicas de la curva detrás del Juzgado Federal.

Había sufrido un grave traumatismo de cráneo y lesiones cerebrales irreversibles. El auto quedó completamente destruido por el impacto.

2018: atropello y fuga

En mayo de 2018 la tragedia tomó otra forma. Jorge “Coco” Gaitán, de 78 años, murió atropellado mientras cruzaba la avenida Ducós a la altura del complejo habitacional Las Torres. El vehículo que lo embistió escapó del lugar y en la escena quedaron un espejo retrovisor y parte de un guardabarros, elementos que los investigadores usaron para intentar localizar el automóvil.

La Policía llegó a secuestrar un Honda Civic que podía coincidir con las características aportadas por los testigos. La investigación también encontró dificultades para obtener imágenes claras de las cámaras de seguridad de la zona. El episodio generó reclamos de vecinos por las características de la avenida y por la velocidad con la que circulaban los vehículos en algunos sectores.

2022: dos siniestros, dos muertes

En 2022 la avenida volvió a cobrarse vidas en dos hechos distintos. El primero ocurrió alrededor de las 2:30 de la madrugada: el conductor era el único ocupante del automóvil y fue trasladado al Hospital Regional, donde murió horas después debido a las graves heridas. Según el reporte policial, presentaba signos de ingesta de alcohol y en el interior del vehículo se encontraron latas de cerveza.

Meses después, en noviembre, otro siniestro terminó con la muerte del motociclista Marcos Giménez. Había resultado gravemente herido el 26 de noviembre cuando su Honda CBR 600RR chocó contra un Volkswagen Voyage en el sector de Ducós y Carstens, próximo al estadio del Centenario. Inicialmente quedó internado en coma farmacológico. El conductor del automóvil había dado negativo en el test de alcoholemia, aunque se constató que no contaba con el seguro obligatorio. Días después se confirmó el fallecimiento.

El último caso y la investigación abierta

En el accidente más reciente viajaban dos adolescentes de 17 años. El acompañante murió en el lugar, mientras que el conductor sufrió lesiones graves y fue trasladado al Hospital Regional. Investigadores y personal de Policía Científica trabajaron durante varias horas para establecer la mecánica del siniestro. La víctima fue identificada como R.A.V.

La investigación sumó una hipótesis que deberá confirmarse o descartarse: la posible participación de otro automóvil en una carrera a alta velocidad momentos antes del vuelco. Por ahora, ese dato surge de testimonios y forma parte de las líneas de investigación. La reconstrucción definitiva dependerá de las pericias sobre el vehículo, las imágenes que puedan recuperarse y los testimonios de quienes hayan observado la secuencia previa al accidente.

La sucesión de tragedias en la avenida Ducós vuelve a poner sobre la mesa factores que suelen aparecer detrás de los siniestros viales: el exceso de velocidad, las maniobras imprudentes, la desconcentración y la falta de atención al volante. No todos los hechos tuvieron la misma mecánica ni pueden explicarse por una única causa, pero en varios de los episodios aparecen conductas vinculadas con la velocidad, las maniobras de riesgo o las pérdidas de control.

Mientras la investigación intenta determinar qué ocurrió en los segundos previos al último vuelco, la historia de la avenida Ducós sigue acumulando dolor y deja abierto el mismo interrogante de siempre: cuánto puede cambiar el destino de quienes circulan por ahí con una distracción, una maniobra imprudente o algunos kilómetros por hora de más.

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