Dos versiones, un peón muerto a golpes y una audiencia que terminó con los imputados en libertad
Un peón rural de 54 años apareció muerto a golpes en un campo de Pilcaniyeu. Dos hombres quedaron imputados, pero sus versiones no coinciden en nada y la fiscal ya habla de un cambio de calificación. Lo que declararon en la audiencia.
La Justicia Penal de Bariloche convalidó este martes la formulación de cargos por homicidio simple contra Rafael Noves, de 70 años, y su hijo Fredy, como presuntos autores de la muerte a golpes de Ceferino Paine, un peón rural de 54 años, ocurrida el domingo pasado en un establecimiento cercano al paraje Las Bayas, en el departamento Pilcaniyeu.
Durante la audiencia, ambos imputados tomaron la palabra y dieron sus versiones. El padre admitió haber participado de la pelea, pero aseguró que actuó en defensa propia. Su hijo, en cambio, se desligó por completo del hecho.
«Esto va a ser él o yo»
Ante el juez Ricardo Calcagno, Noves padre sostuvo: «Pensé: esto va a ser él o yo. Soy un pobre viejo, tengo la columna jodida». Dijo que creyó ver a Paine armado con un cuchillo, que «se transformaba cuando tomaba» y que al sentirse en peligro lo empujó. Según su relato, la víctima «cayó sobre un cenicero metálico» de la cocina. Después su declaración se volvió confusa: reconoció que tomó una llave cruz que tenía a mano para golpearlo y que no recuerda nada más.
La fiscal Daniela Ortiz Celoria calificó esos relatos como «falaces». Sostuvo que Paine fue golpeado por ambas personas, cada una armada con una «llave cruz». De acuerdo con la autopsia, el cuerpo presentaba 16 lesiones en la cabeza, además de heridas defensivas en los brazos y la fractura de un dedo. La funcionaria mantuvo la imputación por homicidio simple, pero advirtió que con el avance de la investigación podría cambiar la calificación a homicidio por alevosía.
La versión del hijo y el pedido de la defensa
Fredy Noves declaró que ese domingo a la tarde estaba reparando su auto en un galpón de su padre cuando apareció Paine con intención de ayudarlo. Dijo que lo echó porque estaba alcoholizado. «No le gustó y se fue a su casa —completó—. Terminé de armar el auto, llegué (a la vivienda de mi padre) y había pasado lo que pasó. (Ceferino) todavía respiraba y lo llevé hasta su cama, pero después me di cuenta que hice mal en moverlo».
El abogado defensor Nelson Vigueras no se opuso a la formulación de cargos ni al período de investigación de cinco meses, incluida la feria. Sí planteó que Fredy no tuvo responsabilidad en el hecho, que colaboró con el llamado a la policía y que pidió una ambulancia. Para su padre anticipó que pedirá el cambio del tipo penal a un homicidio en «legítima defensa privilegiada».
Vigueras también reclamó la nulidad del acta policial porque los uniformados interrogaron a Fredy sin asesoramiento legal ni comunicarle sus derechos, lo cual «está prohibido por ley». El juez hizo lugar al planteo y dispuso que esa porción del acta «no deberá ser tenida en cuenta» durante la investigación.
Acusaciones cruzadas y libertad para los imputados
La fiscal Ortiz Celoria insistió en su acusación contra ambos. Dijo que Fredy «cambió tres veces su versión del hecho»: primero desincriminó a su padre cuando llamó a la policía, luego en la audiencia se declaró ajeno al crimen. Según la funcionaria, los dos incurrieron en maniobras para entorpecer la investigación: llamaron a la policía recién dos horas después del hecho, alrededor de las 20.30, arrastraron a la víctima unos 20 metros y al día siguiente limpiaron la escena. También señaló que ocultaron las llaves cruz empleadas, aunque fueron encontradas durante el allanamiento.
Con esos elementos y la «expectativa de pena» por la gravedad del hecho, la fiscal pidió prisión preventiva por cinco meses para los dos. El juez Calcagno no hizo lugar al pedido y ordenó la inmediata libertad de Rafael y Fredy Noves. Descartó el riesgo de fuga y el entorpecimiento de la investigación. Subrayó que cuando llamaron a la policía de Comallo esperaron más de cuatro horas a que llegara la patrulla y «no se profugaron». Para el magistrado basta con la obligación de fijar domicilio y presentarse semanalmente en la comisaría más cercana.
En el cruce de argumentos, la fiscal remarcó que los 4 golpes en la cabeza que mostraba el primer examen se convirtieron en 16 en el informe de autopsia, lo que a su criterio sería incompatible con una legítima defensa. Dijo que no hay testigos directos, pero que lograron incorporar registros de cámaras, informes de criminalística, médicos y pericias sobre ropas y elementos secuestrados. No descartó que la imputación derive en un homicidio con alevosía, que podría deparar condenas a prisión perpetua.

