Dos técnicos empezaron a reciclar computadoras en un living y hoy recuperan 30 toneladas al año: el detalle que los sorprendió
¿Qué fue lo que más los sorprendió a los técnicos que empezaron reciclando computadoras en un living? La respuesta está en el camino que los llevó a recuperar 70 toneladas.
Dos técnicos de Neuquén arrancaron en 2020 desarmando computadoras viejas en un departamento. Hoy, seis años después, su cooperativa recuperó más de 70 toneladas de residuos electrónicos y sumó siete integrantes.
El proyecto nació en plena pandemia, cuando las computadoras se volvieron imprescindibles para estudiar y trabajar, pero también crecía la cantidad de equipos que quedaban obsoletos o se rompían. Los fundadores de REN empezaron reparando lo que podían, hasta que se toparon con un problema: qué hacer con los dispositivos que no tenían arreglo.
De un living a una cooperativa con impacto regional
El espacio inicial era tan chico que trabajaban en el living de un departamento. El crecimiento los llevó primero a un garaje y después a un taller más grande. En 2022 el proyecto se formalizó como cooperativa y hoy funciona en Centenario, provincia de Neuquén.
El salto fue notorio: según datos del Gobierno provincial, REN pasó de procesar unas 15 toneladas anuales de residuos electrónicos a cerca de 30 toneladas por año. El volumen total superó las 70 toneladas recuperadas, y el equipo se amplió de dos a siete personas.
La cooperativa recibe computadoras y dispositivos electrónicos de hogares, empresas e instituciones de la región. Estos residuos, conocidos como RAEE (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos), requieren un tratamiento especial porque pueden contener materiales reutilizables y componentes peligrosos.
Qué porcentaje de equipos vuelve a usarse
El proceso de REN no se limita a desarmar equipos: el objetivo es recuperar la mayor cantidad posible de recursos. Cuando un dispositivo llega al taller, los técnicos evalúan si puede ser reparado y volver a funcionar. Si es posible, extienden su vida útil; si no, aprovechan los componentes útiles y separan los materiales restantes.
Este método permitió que el 13,6% de los equipos recibidos pudiera volver a usarse, mientras que otro 12% se destinó como fuente de repuestos. Reparar una computadora evita que termine en la basura y puede facilitar el acceso a tecnología para otras personas.
Para Juan Morillas, uno de los integrantes, la mayor satisfacción es ver que una máquina que iba a ser descartada puede llegar a una escuela o comedor y seguir siendo útil. “Ahí entendimos que íbamos por el camino correcto”, contó.
Alianzas, capacitación y el sueño de una planta para toda la Patagonia
El crecimiento de REN también se apoyó en alianzas con instituciones educativas y organismos públicos. Escuelas técnicas, la Universidad Nacional del Comahue, municipios y el INTI colaboraron en distintas etapas. Además, la cooperativa participó del programa Impacta Neuquén, donde recibió nueve meses de capacitación y financiamiento para ampliar su capacidad y adquirir maquinaria especializada, como una trituradora de cables para separar cobre y plástico.
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