Dos respaldos inesperados sacuden la carrera por suceder a Netanyahu
Dos partidos árabes-israelíes y un aliado ultraortodoxo que se baja: el tablero que podría definir al próximo primer ministro de Israel quedó patas para arriba. Herzog tiene la lapicera y el reloj corre.
El exjefe del Ejército Gadi Eisenkot recibió el apoyo de dos partidos árabes-israelíes, un espaldarazo que podría inclinar la balanza frente a Benjamin Netanyahu. La definición queda en manos del presidente Isaac Herzog, que tiene plazo hasta el 11 de noviembre.
El tablero político israelí se movió este jueves a toda velocidad. Horas antes de que el presidente Isaac Herzog recibiera a los dos candidatos más votados, el opositor Gadi Eisenkot sumó dos respaldos clave y el primer ministro Benjamin Netanyahu sufrió la negativa de un aliado histórico.
La jugada ocurrió justo antes de las reuniones separadas que Herzog mantuvo con Eisenkot, líder del partido Yashar, y con Netanyahu, del Likud, para escuchar las recomendaciones de los bloques y decidir a quién encargar la formación de gobierno.
El respaldo que cambia la ecuación
La Lista Unificada, principal formación árabe-israelí, anunció que recomendará a Eisenkot para formar gobierno. En un comunicado, argumentó que, aunque el exmilitar ya tenía más recomendaciones que Netanyahu, ampliar la diferencia entre ambos aumenta las chances de reemplazar al gobierno y reduce la posibilidad de una unidad que mantenga al actual premier en el poder.
Más tarde llegó el segundo espaldarazo: el partido Raam, también liderado por árabes-israelíes. Su líder, Mansur Abbas, fue explícito: “Tendemos la mano para apoyar los esfuerzos de Gadi Eisenkot y haremos todo lo posible para apartar del poder al gobierno de Benjamin Netanyahu”.
La paradoja no pasa desapercibida: tanto Eisenkot como Netanyahu habían descartado hasta ahora formar un gobierno con esos dos partidos. Sin embargo, ambos decidieron respaldar al centrista.
El aliado que se bajó
El golpe para Netanyahu vino de un socio de larga data. El Partido del Judaísmo Unido de la Torá, una de las dos principales fuerzas que representan a los votantes judíos ultraortodoxos, se negó a recomendar a ningún candidato para formar gobierno.
El motivo: desacuerdos en torno al servicio militar de los estudiantes de escuelas religiosas, un tema que genera fuerte rechazo en el resto de la sociedad israelí.
Los números que no alcanzan
En las elecciones del 27 de octubre pasado, el Likud de Netanyahu fue el partido más votado, con 27 escaños en una Knesset de 120. Pero su coalición nacionalista-religiosa solo reunió 53, por debajo de los 61 necesarios para la mayoría.
La coalición anti-Netanyahu que encabeza Eisenkot, integrada por cuatro partidos que van de la centroizquierda a la derecha, obtuvo 48 bancas. Los dos partidos que representan a la minoría árabe sumaron 19, una cifra sin precedentes y decisiva en esta instancia.
El presidente Herzog informó que los representantes de facciones que suman 67 legisladores recomendaron encargar a Eisenkot la formación del gobierno, mientras que los bloques que reúnen a 46 legisladores respaldaron a Netanyahu.
“Los resultados de las consultas parecen claros”, afirmó Herzog. “Pero la autoridad que la ley me confiere consiste en determinar quién tiene la capacidad de formar gobierno, y eso no resulta del todo claro, dada la existencia de vetos mutuos tanto entre los bloques como dentro de los propios bloques”.
La decisión, en manos de Herzog
El presidente israelí dijo que buscará aclarar la situación “directa y rápidamente” mediante conversaciones personales con algunos líderes de partidos, y tiene la intención de asignar el mandato para formar gobierno el domingo. Su plazo máximo vence el 11 de noviembre.
Mientras tanto, Netanyahu seguirá como primer ministro en funciones hasta que se forme una nueva coalición o hasta que se convoquen nuevas elecciones, algo que ocurrirá si ningún candidato logra armar gobierno.
Según varios medios israelíes, Herzog trabaja discretamente para impulsar un gobierno de unidad nacional que reúna a los partidos judíos sionistas, una fórmula que excluiría tanto a las formaciones árabes como a los partidos ultraortodoxos.
Yoram Cohen, futuro miembro del Parlamento por el partido de Eisenkot, advirtió este jueves que Israel necesita un gobierno estable con urgencia y que Yashar recibirá a cualquier formación que acepte sus principios.
“Sería un error ignorar el deseo de cambio de la ciudadanía y convocar una nueva ronda de elecciones”, afirmó Cohen, en alusión a la elevada participación registrada en los comicios de la semana pasada.