Dos radios históricas de la Ciudad están a punto de cambiar de manos: quién se queda con la Once Diez y la 2x4
La productora de los hermanos Morán se impuso en la licitación y quedó a un paso de manejar la Once Diez y la 2x4. Pero los trabajadores resisten, hay un fallo judicial pendiente y una sombra inesperada complica el traspaso del Canal de la Ciudad.
El Gobierno porteño dio un paso clave en su plan de ceder la operación de las radios públicas de la Ciudad: la Comisión Evaluadora preadjudicó la AM 1110 (Once Diez) y la FM 92.7 (2x4) a la unión transitoria de las firmas Green Umbrella y JR Comunicaciones. La decisión aún debe ser ratificada, pero deja a esa UTE a un paso de quedarse con ambas frecuencias por cinco años.
El veredicto quedó plasmado en un documento fechado el 30 de octubre y firmado por Agustín González Calderón, director general de Concesiones y Permisos del Gobierno de la Ciudad. La licitación había abierto los sobres algo más de un mes antes y convocó a tres oferentes: la UTE Green Umbrella-JR, Rodolfo Herrera y Kligger.
Las ofertas que quedaron en el camino
La productora de los hermanos Rodrigo y Guido Morán —especializada en contenido audiovisual— ofertó $2,5 millones mensuales por cada frecuencia. En la FM, Herrera igualó esa cifra; en la AM, la UTE fue la máxima postulante. Kligger, en cambio, quedó descartada al presentar el valor mínimo que exigía el pliego: $1.530.000 por radio.
El puntaje favoreció a Green Umbrella-JR porque presentó ofertas para los dos renglones (AM y FM), cumplió con los requisitos económicos y respaldó su plan de inversión con información sobre el financiamiento. Eso le permitió sacar ventaja pese a que no acreditó los perfiles del equipo humano con la experiencia mínima que pedía el pliego.
Las propuestas de Herrera y de Kligger fueron rechazadas. La primera, por no contar con capacidad patrimonial para afrontar la inversión comprometida. La segunda, por no adjuntar ningún tipo de documentación sobre la personería de la empresa, los requisitos administrativos y legales, ni el plan económico, financiero y técnico.
Qué deberá cumplir el nuevo gerenciador
El pliego de la administración de Jorge Macri fija obligaciones precisas para quien se quede con las radios. La empresa deberá hacerse cargo de "todas las tareas, actividades y gestiones necesarias para asegurar su correcto funcionamiento" y garantizar una programación "regular y eficiente".
A cambio del canon, podrá usar la frecuencia y también los bienes del Estado porteño, como instalaciones y equipamiento, pero deberá responder por cualquier falta de cuidado o mantenimiento.
En el caso de la AM 1110, la emisión deberá ser de 24 horas, todos los días, con alcance en la Ciudad y en todo el país, y deberá incluir la oferta educativa, cultural y turística del Gobierno porteño. La FM 92.7 también deberá transmitir sin interrupciones, aunque solo para la Ciudad, y su programación estará destinada "íntegramente" al tango y la música popular argentina, sin descuidar las nuevas expresiones y tendencias artísticas.
Según la evaluación, la UTE no detalló cómo se compondrá la programación en las franjas de 12 a 6 de la AM y de 12 a 7 de la FM. Ese incumplimiento no le impidió quedar como preadjudicataria de ambas frecuencias.
La Comisión Evaluadora destacó como positivo que las dos radios queden bajo un mismo concesionario: sostuvo que redundará "en una mayor eficiencia y facilidad en la operatoria del servicio" y permitirá optimizar "los recursos técnicos y humanos" y la "coordinación integral de la programación" frente al Gobierno porteño y las tareas de control.
El Canal de la Ciudad, en suspenso
La concesión de las radios forma parte de un plan más amplio que incluye al Canal de la Ciudad, adjudicado a Cale Group —dueña de los streaming Blender y Carajo—, pero cuyo traspaso estaba previsto para fines de octubre y todavía no se firmó.
Cale Group ganó la licitación con una oferta de $50 millones mensuales por cinco años, unos $3.000 millones en total, frente a los $15 millones por mes de Argentinos Media, de Marcelo González, dueño de la AM950.
En los pasillos del Gobierno porteño crecen las dudas sobre si la empresa vinculada al empresario misionero Augusto Marini efectivamente se hará cargo. Versiones indican que evalúa desistir de la oferta.
Trabajadores y conflicto judicial
Dentro de la AM y la FM crece el descontento por el intento de concesión. Los trabajadores, cuyos puestos en la futura estructura penden de un hilo, recibieron un fuerte respaldo del dictamen del fiscal de cámara Rodrigo Cuesta y ahora aguardan un fallo favorable de la Sala III de la Cámara de Apelaciones que revierta la decisión de la jueza Macarena Marra de no dictar una cautelar para frenar el proceso.
Además, según supo este medio, se prepara un nuevo intento de impugnación contra el proceso licitatorio, por fuera de la causa que tramita en el juzgado de Marra.
Con la concesión, el jefe de Gobierno busca desprenderse temporalmente de la administración de los medios públicos para achicar el rol del Estado y reducir el gasto, en un contexto de caída de la recaudación por el deterioro de la actividad porteña y de reordenamiento del discurso y las prioridades del PRO frente al avance de los libertarios en el distrito.